El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, aseguró que la provincia atraviesa un momento clave para consolidarse como una de las principales productoras de alimentos del país. Sostuvo que el principal activo es el agua del río Negro, un recurso estratégico que, combinado con tecnología e infraestructura, permitirá ampliar la superficie bajo riego y diversificar aún más la matriz productiva.
En ese marco, destacó que el Gobierno provincial apuesta a desarrollar nuevos valles irrigados, con el objetivo de duplicar la superficie actualmente en producción. Para avanzar con ese plan será fundamental la aprobación de un crédito de 85 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), prevista para agosto.
Banacloy afirmó que el cambio climático y la creciente escasez de agua en distintas regiones del planeta abren una oportunidad para Río Negro, siempre que el recurso sea administrado con eficiencia.
“Hoy exportamos agua en forma de alimentos”, sostuvo el funcionario al explicar que productos como la pera, la alfalfa o los frutos secos representan, en definitiva, agua transformada en producción.
El ministro recordó que el río Negro aporta más de 600 metros cúbicos por segundo, aunque advirtió que el recurso no es ilimitado debido a la disminución de las nevadas en la cordillera durante la última década.
“Tenemos la suerte de contar con un río, pero debemos usar cada litro con la mayor precisión posible”, señaló.
Un plan para incorporar 100.000 nuevas hectáreas bajo riego
El proyecto impulsado por el Gobierno contempla tres etapas de expansión. La primera apunta a incorporar 100.000 nuevas hectáreas bajo riego, una superficie que prácticamente duplicaría las 150.000 hectáreas actualmente sistematizadas entre el Alto Valle, Valle Medio, Valle de Conesa, Valle Inferior, Peñas Blancas y Río Colorado.
En total, el plan prevé desarrollar 400.000 hectáreas irrigadas, destinadas a actividades como:
- Fruticultura.
- Horticultura de precisión.
- Agricultura.
- Olivicultura.
- Producción de frutos secos.

Banacloy destacó que una de las prioridades de la gestión fue fortalecer a los pequeños productores mediante programas de financiamiento y asistencia técnica.
Como ejemplo mencionó la implementación de iniciativas como “Mi Primer Invernadero” y “Mil Invernaderos, Miles de Oportunidades”, que permitieron desarrollar horticultura incluso en zonas de la Línea Sur, donde históricamente se consideraba imposible producir.
También resaltó la incorporación de herramientas para mejorar la competitividad del sector, como créditos para:
- Mallas antigranizo.
- Sistemas de defensa contra heladas.
- Maquinaria agrícola.
- Riego por aspersión.
- Tecnología para mejorar la productividad.
Según explicó, la productividad de la fruticultura pasó de 24.000 kilos por hectárea a valores que hoy oscilan entre 42.000 y 45.000 kilos por hectárea.
La tecnología impulsa el recambio generacional
El ministro consideró que la incorporación de nuevas tecnologías está favoreciendo el ingreso de jóvenes a las actividades agropecuarias. Drones, maquinaria con GPS, agricultura de precisión y sistemas inteligentes de riego son algunas de las herramientas que, según explicó, están transformando la manera de producir.
“Tenemos que estar orgullosos de producir alimentos”, afirmó.
Y agregó que hoy muchas veces se valora más una aplicación para el celular que el trabajo de quienes garantizan la producción de alimentos.
Banacloy sostuvo que Río Negro logró ampliar su matriz productiva y alcanzar un importante nivel de autosuficiencia alimentaria. Destacó especialmente la producción de carne bovina, porcina y avícola, además del crecimiento de sectores como la horticultura, la fruticultura, la vitivinicultura y la producción de alfalfa.
“Muy pocas provincias tienen una canasta productiva tan diversificada como Río Negro”, afirmó.
El desafío de la vitivinicultura
Consultado sobre la situación del sector vitivinícola, el ministro consideró que la crisis no es exclusiva de Argentina, sino que responde a una tendencia internacional vinculada a cambios en los hábitos de consumo.
No obstante, sostuvo que Río Negro mantiene condiciones climáticas privilegiadas para la producción de vinos de calidad gracias a su amplitud térmica. Además, remarcó que existe un amplio margen para crecer en el mercado interno.
“Si los rionegrinos consumieran únicamente vino producido en la provincia, no alcanzaría la producción actual”, concluyó.
Fuente: Medios.

