El ausentismo escolar en el nivel secundario se consolida como una de las principales preocupaciones del sistema educativo argentino. Un informe de Argentinos por la Educación revela que más de la mitad de los alumnos del último año acumula altos niveles de inasistencia, en un fenómeno que no deja de crecer.
Según los datos, el 51% de los estudiantes declara haber faltado 15 días o más, cuando en 2022 ese porcentaje era del 44%. La tendencia muestra un deterioro sostenido en la asistencia a clases.
El estudio advierte sobre una “polarización” en la asistencia escolar. Mientras se mantiene estable el grupo de estudiantes con pocas faltas, crece el segmento de quienes faltan de manera reiterada.
Entre 2022 y 2024:
- Los alumnos con más de 20 faltas pasaron del 26% al 30%.
- Quienes acumulan entre 15 y 19 inasistencias crecieron del 18% al 21%.
- En cambio, disminuyó el grupo intermedio (entre 5 y 14 faltas), lo que sugiere un agravamiento del problema en ciertos sectores.

Neuquén, entre las provincias con menor ausentismo
El informe también muestra fuertes diferencias entre jurisdicciones. En ese contexto, Neuquén aparece con mejores indicadores relativos.
En la provincia:
- El 25% de los estudiantes no registra inasistencias, uno de los valores más altos del país.
- El 39% tiene menos de 5 faltas.
- Solo el 6% supera las 30 inasistencias.
En contraste, distritos como Buenos Aires presentan los niveles más altos, con un 66% de alumnos que acumulan al menos 15 faltas.
Para los directores de escuela, el problema es central. En 2024, el 46% consideró el ausentismo como un obstáculo moderado o grave para el aprendizaje, por encima de otros factores como la impuntualidad o el bajo rendimiento.
A nivel internacional, los datos de PISA 2022 ubican a Argentina en una posición intermedia: el 47% de los directivos considera que las inasistencias afectan directamente el proceso educativo.

Por qué faltan los estudiantes
Las razones del ausentismo son diversas, pero hay algunos factores predominantes:
- Problemas de salud (62%)
- Falta de motivación o interés (“no tener ganas de ir”, 39%)
- Dificultades de acceso, problemas familiares o laborales
Este último dato abre un interrogante sobre el vínculo de los jóvenes con la escuela.
Un problema que va más allá de las faltas
Especialistas coinciden en que el ausentismo es solo la manifestación visible de un problema más profundo. El investigador Bruno Videla advierte que “el ausentismo es apenas la punta del iceberg”, vinculado a la pérdida de valor social de la escuela y al debilitamiento del vínculo entre familias e instituciones.
En la misma línea, la especialista Viviana Postay sostiene que “el alto nivel de ausentismo es un síntoma y no el problema en sí mismo”, y plantea la necesidad de repensar el sentido del paso por la escuela secundaria.
Por su parte, Sandra Ziegler, investigadora de Flacso, define el fenómeno como “un indicador crítico de desajuste” entre el sistema educativo y las condiciones reales de los estudiantes.

El crecimiento del ausentismo plantea un desafío central para la educación argentina. Más allá de las cifras, el fenómeno expone tensiones estructurales vinculadas a la motivación, la inclusión y las condiciones de aprendizaje.
Garantizar la asistencia regular aparece hoy como una condición clave para sostener las trayectorias educativas y evitar una mayor desvinculación de los jóvenes con la escuela.
Fuente: Medios.

