Argentina avanza en dos proyectos estratégicos para el futuro de su sector nuclear: la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I y la construcción del Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados para Atucha II (ASECG II). Ambas iniciativas buscan garantizar la continuidad de la generación nuclear y fortalecer la infraestructura tecnológica del país.
Atucha I se encuentra actualmente en un proceso de reacondicionamiento integral que se extenderá entre 2024 y 2027, luego de que su licencia de operación finalizara en 2024. Una vez concluidos los trabajos, la central estará habilitada para seguir operando durante otros 20 años.

La planta, cuya construcción comenzó en 1968 y que se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina en 1974, continúa siendo una pieza clave del sistema energético argentino. Según destacaron desde el sector, sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las normativas nacionales e internacionales vigentes.
En paralelo, Nucleoeléctrica Argentina impulsa el proyecto ASECG II, una instalación destinada al almacenamiento en seco del combustible utilizado por Atucha II una vez finalizado su ciclo dentro del reactor. La infraestructura permitirá ampliar la capacidad de gestión de estos materiales y garantizar condiciones seguras de almacenamiento a largo plazo.
El proyecto contempla una inversión estimada en 137 millones de dólares y su ejecución está prevista entre 2023 y 2027. De acuerdo con la empresa, el 90% de los bienes y servicios involucrados provienen de proveedores nacionales, mientras que la ingeniería es desarrollada íntegramente en Argentina.

La nueva instalación utilizará una tecnología ampliamente aplicada a nivel internacional, basada en contenedores especialmente diseñados para asegurar aislamiento, disipación térmica y protección radiológica del combustible gastado.
Además de garantizar el almacenamiento seguro de todo el combustible utilizado por Atucha II durante su vida operativa, el desarrollo permitirá transferir conocimientos y capacidades tecnológicas a futuros proyectos nucleares, tanto en el país como en mercados internacionales.
La extensión de vida de Atucha I y la construcción del ASECG II forman parte de una estrategia orientada a sostener la generación nuclear argentina, preservar capacidades técnicas e industriales y reforzar la autonomía tecnológica del sector en las próximas décadas.
Fuente: Medios

