La ministra de Educación, Soledad Martínez, señaló que se trata de un fenómeno que trasciende a la provincia. “Nos pone en alerta porque son situaciones que ocurren de manera cotidiana en prácticamente todo el mundo. No tiene que ver con una realidad puntual de Neuquén”, afirmó.

Ante cada caso, se activa un esquema de intervención que involucra a distintos organismos del Estado. “Los dispositivos tienen vinculación permanente con la Defensoría del Niño, la Fiscalía, Salud Mental Pública y redes institucionales locales”, detalló la ministra.
Además, interviene el equipo técnico del EAOPIE, que trabaja directamente en las escuelas. Desde el CPE remarcaron que existe un protocolo aprobado que define los pasos a seguir ante este tipo de amenazas.
“La escuela es el lugar más seguro donde pueden estar nuestros jóvenes”, sostuvo Martínez.
Sin requisas ni medidas extremas
A diferencia de otras jurisdicciones, en Neuquén descartan implementar controles como requisas a estudiantes, detectores de metales o prohibiciones de mochilas. “No creemos que la escuela pública tenga que convertirse en un espacio de control de ese tipo. No hay alertas que indiquen que esas medidas ayuden a resolver la situación”, explicó.
Actualmente, los casos representan una parte acotada del sistema educativo: 25 instituciones sobre un total cercano a 300 en toda la provincia. “No se puede pensar solo desde el punitivismo y el control”, agregaron desde el área.
Prevención, seguimiento y entorno digital
En paralelo, se mantienen medidas preventivas como cámaras en espacios comunes y presencia de personal de seguridad en algunas escuelas, especialmente en la región Confluencia.
Desde Educación también pusieron el foco en el rol de las redes sociales. “Hay que prestar atención a lo que ocurre en entornos digitales, una tarea que compartimos con las familias. Muchas veces estas situaciones surgen fuera de la escuela”, indicó la ministra.
En ese sentido, remarcó que la institución educativa no genera la violencia, sino que la visibiliza. “La escuela no fomenta la violencia, es el lugar donde se manifiesta. Por eso no creemos que haya que suspender las clases”, sostuvo.
Tampoco se avanzará con prohibiciones generales sobre el uso de celulares. “Creemos que lo importante es enseñar un uso crítico”, agregó.
Un enfoque educativo y no punitivo
La postura del gobierno provincial apunta a sostener la escuela como un espacio de contención, evitando trasladar al ámbito educativo medidas de seguridad extrema. “Hay que trabajar en la formación de jóvenes con pensamiento crítico”, concluyó Martínez.
Las autoridades confirmaron que las clases continúan con normalidad y que cada caso seguirá siendo analizado según su contexto, con intervención conjunta de Educación, Justicia y áreas de salud.
Fuente: Medios
