Este mes se cumplieron ocho meses de la desaparición de Juana Inés Morales y Pedro Alberto Kreder, la pareja de jubilados de Comodoro Rivadavia que fue vista por última vez el 11 de octubre de 2025, cuando emprendió un viaje hacia la localidad de Camarones, en Chubut.
A pesar de los intensos operativos de búsqueda realizados durante estos meses, los investigadores solo lograron encontrar la camioneta en la que se movilizaban. Desde entonces, no surgieron nuevos elementos que permitan reconstruir qué ocurrió con la pareja ni establecer su paradero.
La incertidumbre continúa golpeando a la familia, que reconoce que las esperanzas de hallar respuestas se reducen con el paso del tiempo.

Gabriela Kreder, hija de Pedro Alberto, aseguró que la causa permanece sin avances significativos y que, hasta el momento, no existen datos concretos que permitan abrir nuevas líneas de investigación.
“Seguimos como el 11 de octubre. Estamos plantados en la misma situación, esperando que en algún momento aparezca algo o que alguien pueda aportar información que ayude a entender qué pasó”, expresó durante una entrevista con el medio local Seta TV.
La mujer explicó que el contacto con los investigadores continúa, aunque ya no es tan frecuente como durante las primeras semanas de búsqueda. Según indicó, la Fiscalía y la Policía decidieron modificar la dinámica de comunicación para evitar generar expectativas ante datos que luego no puedan ser corroborados.
Una recompensa que sigue vigente
La recompensa de 10 millones de pesos ofrecida para quienes aporten información útil para la causa continúa vigente. Sin embargo, ninguno de los llamados o datos recibidos hasta el momento permitió obtener resultados concretos.
“Todo se investiga y cada información es analizada, pero hasta ahora nada fue determinante”, señaló Gabriela.
La familia reconoce que la ausencia de pistas es uno de los aspectos más difíciles de afrontar. Más allá de la camioneta hallada durante los primeros días de la investigación, no aparecieron pertenencias, rastros ni indicios que permitan establecer el recorrido o destino de la pareja.
“No tenemos de dónde agarrarnos. No hay un elemento que nos indique que estuvieron en determinado lugar o que siguieron cierto camino”, sostuvo.

Mientras la búsqueda permanece abierta, los familiares también deben enfrentar las consecuencias cotidianas derivadas de la prolongada ausencia de ambos jubilados.
Gabriela explicó que debieron comenzar a resolver cuestiones administrativas y legales vinculadas a la situación de su padre, para lo cual recurrieron al asesoramiento de una abogada.
“La vida sigue. Hay responsabilidades que cumplir y decisiones que tomar, aunque todavía no tengamos respuestas”, afirmó.
A 243 días de la desaparición, el caso continúa siendo uno de los mayores interrogantes policiales de Chubut. Sin pistas firmes y con la recompensa aún vigente, la familia mantiene la esperanza de que algún dato permita reactivar una investigación que, por ahora, permanece estancada.
Fuente: Medios.

