Las intensas nevadas que afectan distintos sectores de la cordillera argentina dejaron temperaturas bajo cero, caminos cubiertos de nieve y hielo y condiciones que exigen extremar las precauciones al volante. En plena temporada de vacaciones de invierno, con un importante movimiento turístico, conducir requiere una preparación especial para reducir riesgos.
Disminuir la velocidad, utilizar neumáticos en buen estado y anticipar cada maniobra son algunas de las medidas fundamentales para transitar de forma segura en rutas de montaña.
Los neumáticos son el único punto de contacto entre el vehículo y el pavimento, por lo que su estado resulta determinante cuando se conduce sobre nieve o hielo.
Es fundamental verificar que las cubiertas tengan un dibujo adecuado y no presenten un desgaste excesivo. Un neumático en malas condiciones pierde capacidad para evacuar agua o nieve, lo que incrementa las posibilidades de patinar y perder el control del vehículo.
En situaciones de nieve seca y profunda —superior a los 15 o 20 centímetros— se recomienda reducir alrededor de un 20% la presión de inflado, ya que esto mejora la superficie de apoyo y la adherencia. Sin embargo, al regresar a una ruta sin nieve será necesario volver a inflarlas con un compresor para evitar daños en las cubiertas.

Cuándo usar cadenas
Las cadenas no son necesarias para circular sobre nieve, sino cuando hay hielo que impide el agarre de los neumáticos.
Deben colocarse siempre en las ruedas motrices: en la mayoría de los vehículos actuales, con tracción delantera, se instalan en las ruedas delanteras. En cambio, los autos con tracción trasera deben llevarlas en las ruedas posteriores.
Además, cuando se utilizan cadenas, la velocidad no debe superar los 30 o 40 km/h, ya que hacerlo podría dañarlas y comprometer la estabilidad del vehículo.
El peligro del “hielo negro”
Uno de los mayores riesgos en invierno es el llamado “hielo negro”, una fina capa de hielo casi imperceptible que suele formarse en sectores donde el sol no llega durante gran parte del día.
Generalmente se identifica porque el asfalto adquiere un tono más oscuro y opaco. Si se encuentra en una recta, lo recomendable es reducir la velocidad y atravesarlo sin frenar ni realizar movimientos bruscos con el volante.

Si aparece en una curva, algunos especialistas aconsejan, cuando las condiciones lo permiten y existe una banquina segura de ripio o tierra, apoyar parcialmente las ruedas derechas sobre esa superficie para mejorar la adherencia.
Otra recomendación importante es evitar salir antes del amanecer. Las primeras horas de la mañana suelen concentrar las temperaturas más bajas y una mayor presencia de hielo sobre la calzada.
Esperar un par de horas después de la salida del sol permite que algunos sectores comiencen a descongelarse y mejora notablemente la visibilidad del camino.
Cómo quitar el hielo del parabrisas
Si el parabrisas amaneció cubierto de hielo, nunca debe retirarse utilizando el limpiaparabrisas, ya que las escobillas pueden estar adheridas al vidrio y dañarse.
Tampoco es recomendable arrojar agua fría, porque aumentará la formación de hielo, ni agua caliente, debido a que el cambio brusco de temperatura puede provocar que el vidrio se quiebre.

La opción más segura consiste en retirar el hielo con una tarjeta plástica, deslizándola de arriba hacia abajo para desprender la capa congelada.
Calentar el vehículo antes de salir
Antes de iniciar el viaje, se aconseja encender el vehículo durante unos 10 minutos para que el motor alcance temperatura. Al mismo tiempo, conviene utilizar la calefacción junto con el aire acondicionado y una temperatura elevada, superior a los 24 grados, ya que esto ayuda a desempañar los cristales y mejora la visibilidad antes de comenzar a circular.
En condiciones de nieve y hielo, la mejor herramienta para prevenir accidentes sigue siendo la prudencia. Conducir despacio, mantener una mayor distancia con otros vehículos y evitar maniobras bruscas son claves para viajar de manera segura durante el invierno.
Fuente: Medios.

