El presidente del organismo, Jorge Poletti, explicó que la cuenca atraviesa una tendencia de disminución de caudales desde hace más de 15 años, un proceso asociado a factores climáticos que, según indicó, es seguido de cerca por los organismos técnicos.
“El caudal del río Colorado está en baja desde hace más de 15 años y estamos en una temporada de bajos caudales. Si bien es climáticamente cíclico, por lo que dicen los expertos, hace ya más de 15 años que estamos en baja”, señaló.
Poletti explicó que esa menor disponibilidad de agua también modifica la dinámica del cauce. “Al tener poca agua, el río va buscando lugares de recorrido que no son los habituales y el piso va subiendo. Entonces, cuando después viene una lluvia importante o un año con mucha nieve, pueden registrarse caudales elevados para la época, que antes eran mucho más normales”, indicó.
El titular del EPRC precisó que el momento más delicado ocurrió hace unos 15 días, cuando el caudal descendió hasta los 20 metros cúbicos por segundo. No obstante, remarcó que actualmente el río recuperó niveles habituales para el invierno.
“Tuvimos hace unos 15 días niveles muy bajos, de alrededor de 20 metros cúbicos por segundo, pero hoy estamos entre 50 y 80 metros cúbicos por segundo (m³/s). Si bien existe una baja histórica, no es una situación crítica en la actualidad”, afirmó. Según informa el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco), el caudal en Buta Ranquil se ubicaba este 19 de julio en 59 m³/s, mientras que la erogación desde el dique Casa de Piedra daba lugar a un caudal de 15 m³/s.
«No está en riesgo la provisión para las actividades agrícolas, y mucho menos el consumo humano».
Agregó que, por las características del río Colorado, estas oscilaciones forman parte de su comportamiento natural. «Habitualmente, en esta época los caudales se ubican entre 50 y 100 metros cúbicos por segundo, tal vez un poco más. Las bajantes como la que tuvimos hace 15 días no son situaciones excepcionales porque el caudal del río es bastante variable«, sostuvo.
En ese contexto, aseguró que la reducción del caudal no compromete el abastecimiento de agua. “No está en riesgo la provisión para las actividades agrícolas, y mucho menos el consumo humano”, remarcó.
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