El caso más representativo es el del asado. En junio, el kilo promedió $16.929, lo que significó una caída del 1,8% respecto de mayo. Además, el valor quedó casi un 5% por debajo del máximo alcanzado en marzo, cuando había llegado a $17.784 por kilo.

La carne pierde frente a la inflación
La baja resulta aún más significativa al compararla con la evolución del resto de los precios de la economía. Entre marzo y junio, la inflación acumulada superó el 6%, por lo que el valor del asado no solo retrocedió en términos nominales, sino que también perdió poder relativo frente al índice general de precios.
De esta manera, junio marcó el tercer mes consecutivo en el que el precio del asado aumentó menos que la inflación, un escenario muy distinto al de comienzos de año, cuando la carne lideraba las subas de la canasta alimentaria.
También bajó el precio en dólares
La corrección también se observa al medir el precio del asado en moneda estadounidense. Tras alcanzar un récord cercano a los 12,70 dólares por kilo en abril, el valor descendió hasta 11,06 dólares en junio. La caída se explica por la baja de los precios en pesos y por una recuperación del tipo de cambio durante ese período.
Pese a esa corrección, el precio sigue siendo muy superior al de septiembre del año pasado, cuando el kilo de asado rondaba los 7,5 dólares.
No solo cayó el asado
La desaceleración no se limitó al corte más consumido. Según los datos oficiales, otros cortes como paleta, cuadril y nalga también registraron aumentos inferiores a la inflación o incluso bajas durante junio. Solo la carne picada mostró una evolución por encima del IPC del mes.
La tendencia coincide con los relevamientos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que detectó variaciones prácticamente nulas en los precios minoristas durante junio.
El consumo pone un freno a las subas
Especialistas del sector sostienen que uno de los principales factores detrás de la estabilidad de los precios es la menor capacidad de compra de los consumidores.
En mayo, el consumo aparente de carne vacuna cayó a algo más de 47 kilos por habitante al año, lo que representa un descenso del 6,4% respecto del mismo mes de 2025.
A esto se suma la mayor competencia de otras proteínas, como el pollo y el cerdo, que ofrecen precios más accesibles y ganaron participación en la mesa de los argentinos.
Qué esperan para los próximos meses
Los analistas consideran que, tras el fuerte ajuste registrado durante el verano y el comienzo del otoño, el mercado ingresó en una etapa de mayor equilibrio.
La mayor oferta de hacienda, una demanda interna más moderada y un contexto económico más estable permitirían mantener los precios contenidos durante buena parte del segundo semestre.
Aunque no se esperan bajas pronunciadas, tampoco aparecen señales que anticipen una nueva escalada de precios en el corto plazo.
Fuente: Medios

