La combinación de ambos factores generó una importante presencia de pasajeros en la terminal aérea, donde muchos aguardaban novedades sobre el estado de sus vuelos. El caso más complejo fue el de un vuelo de JetSmart que debía arribar a Neuquén a las 8.35.
Según trascendió, la aeronave permaneció algunos minutos sobrevolando la zona de Senillosa a la espera de una mejora en las condiciones de visibilidad, pero finalmente fue derivada al aeropuerto de Mendoza para reabastecerse de combustible.
Una vez completada esa escala, el avión tenía previsto regresar a Neuquén cuando las condiciones meteorológicas lo permitieran. La demora también afectó el vuelo de regreso hacia Buenos Aires, programado para las 9.10, ya que se trataba de la misma aeronave.
Las demoras coincidieron con una de las jornadas de mayor movimiento del año debido al inicio del receso invernal y al feriado nacional.

A diferencia de JetSmart, los vuelos de Aerolíneas Argentinas pudieron mantener su programación, aunque registraron demoras cercanas a los 40 minutos.
Las operaciones continuaban sujetas a la evolución de las condiciones meteorológicas, por lo que se recomendó a los pasajeros consultar el estado de sus vuelos antes de dirigirse al aeropuerto.
Fuente: Medios

