Un automovilista que circuló por la Ruta Provincial 17 encontró restos de varios animales, que serían caballos, abandonados junto a la calzada. El hallazgo se produjo a la altura del santuario de El Gauchito Gil, un punto reconocido de esa vía neuquina, y reavivó la sospecha de una faena clandestina en la zona.
Según trascendió, los animales habrían sido víctimas de una faena ilegal, ya que sus desechos quedaron tirados a metros de la ruta.
La escena llamó la atención de quienes transitaban por el lugar, en momentos en que todavía no se conocía con precisión el origen de los caballos ni el destino final de la carne extraída.
Ni el origen de los animales ni el paradero de la carne pudieron confirmarse de manera oficial. Tampoco trascendió si intervinieron autoridades policiales o sanitarias para constatar el hecho ni si se abrió una investigación formal por la presunta faena irregular.
No fue la primera vez que un caso de este tipo se registró en la provincia. En julio de 2025, una familia de Ranquil Co, un paraje rural cercano a Plaza Huincul y también ubicado sobre la Ruta 17, sufrió la muerte de siete caballos en un ataque que la dueña del puesto calificó de premeditado.
La mujer aseguró entonces que los animales “no se los llevaron, los mataron”, y remarcó que la familia había quedado sin forma de movilizarse ni de proteger lo poco que le quedaba. En aquella ocasión tampoco hubo detenidos ni sospechosos identificados, un patrón que los vecinos de la zona señalaron como un signo del abandono estatal en las áreas rurales del interior neuquino.
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