La actualización, prevista por ley, busca evitar que la inflación incorpore cada vez a más asalariados al impuesto únicamente por el aumento nominal de sus salarios.
El periodista especializado en economía Pablo Wende explicó que el nuevo esquema representa un alivio para miles de trabajadores y destacó que la carga tributaria continúa aplicándose de manera progresiva. “El impacto de Ganancias está atenuado. No te cobran el 35% de una; en las primeras escalas el impuesto es muy bajo”, señaló.
Los nuevos pisos
Con la actualización, los mínimos netos para comenzar a pagar el impuesto quedaron establecidos de la siguiente manera:
- Trabajadores solteros: quedan exentos quienes perciban hasta $2.900.000 netos por mes. El límite anterior era de $2.500.000.
- Trabajadores casados, sin hijos: el nuevo piso asciende a $3.371.000 netos.
- Trabajadores casados con dos hijos: comenzarán a tributar a partir de $3.800.000 netos, frente al anterior umbral de $3.300.000.
Quienes superen esos montos no pagarán el impuesto sobre la totalidad de sus ingresos, sino que ingresarán gradualmente en una escala progresiva.
Un beneficio para la Patagonia
Wende señaló que la actualización tiene un impacto especial en provincias como Neuquén y Río Negro, donde los salarios promedio son superiores a los del resto del país debido, principalmente, a la actividad petrolera y otros sectores vinculados a la energía. “En provincias donde los ingresos son más altos, como Neuquén o Río Negro, esta actualización representa un beneficio importante”, explicó.
La presión sobre la clase media
El especialista advirtió que, pese al alivio impositivo, la situación económica de los trabajadores de ingresos medios continúa siendo compleja.
Según indicó, los salarios formales todavía registran una pérdida cercana al 30% del poder adquisitivo respecto de 2017, mientras que los gastos fijos —como tarifas de servicios públicos, transporte, combustibles, medicina prepaga y educación privada— aumentaron considerablemente en los últimos años.
A ese escenario se suma la desaceleración del consumo. Los últimos datos de la recaudación nacional mostraron una caída real de impuestos estrechamente vinculados a la actividad económica, como el IVA y el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, además de una merma en los aportes a la seguridad social.
Para Wende, la situación económica presenta realidades muy distintas según el nivel de ingresos. Sostuvo que los sectores de menores recursos mantienen una mejor situación relativa gracias a programas sociales y subsidios, mientras que los hogares de mayores ingresos cuentan con mayor capacidad de ahorro.
En ese contexto, consideró que el principal desafío económico y político pasa por la clase media. “Queda la franja del medio, que además define las elecciones. Es el sector al que el Gobierno va a tener que prestarle más atención de acá a los comicios”, concluyó.
Fuente: Medios

