Un incendio forestal que arrasó más de 13.000 hectáreas de bosque andino-patagónico en 2021 dejó consecuencias que fueron mucho más allá de la vegetación. Un estudio realizado por investigadores del CONICET e INVAP determinó que el fuego alteró la calidad del agua y la dinámica de nutrientes de arroyos de la zona durante 28 meses después del siniestro.
La investigación, publicada recientemente en la revista científica Science of The Total Environment, analizó cómo los incendios forestales impactan sobre los ecosistemas acuáticos y advirtió sobre la necesidad de reforzar el monitoreo ambiental tras este tipo de eventos.
El trabajo se centró en el incendio ocurrido en Las Golondrinas y El Hoyo, en la provincia de Chubut, donde las llamas consumieron más de 13.000 hectáreas de bosque nativo.
Para evaluar sus efectos, los especialistas compararon cuatro arroyos afectados por el fuego con otros cuatro cursos de agua de características similares que no fueron alcanzados por las llamas. Los resultados mostraron cambios significativos en la composición del agua que se extendieron durante más de dos años.
Los investigadores identificaron un período conocido como “ventana de perturbación”, que comienza con las primeras lluvias posteriores al incendio y representa el momento de mayor vulnerabilidad ambiental.

Durante esa etapa detectaron un fuerte aumento de la turbidez del agua, provocado por la presencia de sedimentos y partículas en suspensión.
También registraron un incremento muy marcado de los niveles de fósforo, que llegaron a ser hasta 17 veces superiores a los observados en los arroyos no afectados por el incendio.
Con el paso de los meses, mientras el fósforo disminuía, los científicos observaron un crecimiento sostenido de los compuestos nitrogenados, especialmente de los nitratos, una tendencia que se mantuvo hasta el final del monitoreo.
También encontraron metales pesados
Otro de los hallazgos fue el aumento de algunos metales pesados durante los primeros muestreos. Lo llamativo, señalaron las investigadoras Yanina Assef y Cecilia Brand, es que esos valores elevados aparecieron tanto en los arroyos quemados como en los que no habían sido alcanzados por el incendio.
La explicación más probable es que las partículas generadas por la combustión fueron transportadas por el viento y se depositaron de manera uniforme en distintos sectores de la región.

Impacto sobre los ecosistemas y el agua para consumo
Desde el CONICET advirtieron que el aumento prolongado de nutrientes puede alterar el equilibrio natural de los ecosistemas acuáticos.
Entre las posibles consecuencias mencionaron cambios en las cadenas alimentarias de los cursos de agua, afectación de la biodiversidad y un deterioro de la calidad del agua destinada al consumo humano.
Por ese motivo, los investigadores remarcaron que el monitoreo permanente de la calidad del agua resulta fundamental luego de grandes incendios forestales, ya que permite detectar alteraciones ambientales y reducir riesgos para las comunidades que dependen de esos recursos hídricos.
Fuente: Medios.

