La explosión ocurrió el 29 de junio de 2021 durante trabajos en la ampliación del establecimiento educativo. En el lugar murieron Nicolás Francés, de 70 años, y su sobrino Mariano Spinedi, de 47, quienes realizaban tareas vinculadas a la instalación de gas. La docente Mónica Jara logró salir del edificio con graves quemaduras, pero falleció el 12 de julio de ese año mientras permanecía internada en Mendoza.

Actualmente, Altube vive en Villa Manzano, donde comenzó una nueva etapa junto a su familia. En diálogo con medios locales, aseguró que el paso del tiempo no modificó su percepción sobre lo ocurrido ni sobre las responsabilidades que quedaron acreditadas durante el proceso judicial.
“Me duele mucho que la Justicia tenga tanta piedad hacia personas que hicieron tantísimo daño. No hablo solamente de mi marido. Fue una comunidad la que se quedó sin escuela, niños y docentes que quedaron profundamente afectados”, expresó.
El reclamo por el cumplimiento de las penas
El 13 de febrero de 2025 se conocieron las penas para cinco de los seis acusados, luego de que el tribunal los declarara culpables por estrago culposo seguido de muerte. La investigación concluyó que existieron graves irregularidades en la ejecución y el control de la obra pública, entre ellas certificaciones de avance cuestionadas, fallas en las inspecciones y controles que nunca se realizaron.
Para Altube, el juicio permitió sacar a la luz prácticas que permanecían naturalizadas dentro de la administración pública. “Soy una persona muy agradecida por todas las cosas que se destaparon. Si no hubieran intervenido profesionales con la experiencia que tenía cada uno en su especialidad, muchas irregularidades nunca se habrían descubierto”, afirmó.
Sin embargo, consideró que el proceso judicial quedará incompleto mientras las condenas no se cumplan de manera efectiva. “Nuestros muertos ya están muertos. Uno puede soñar con la persona que perdió, pero después abre los ojos y ya no está. Por eso creo que las penas deben cumplirse con cárcel efectiva“, sostuvo.
También cuestionó los planteos vinculados a la edad de algunos condenados para evitar el cumplimiento de las penas en prisión. “Si alguien tiene problemas de salud, podrá recibir la atención que corresponda. Pero la pregunta es si realmente aprendieron algo de todo esto”, manifestó.
Cuestionamientos al Estado
Otro de los aspectos que Altube señaló fue la continuidad laboral de algunos de los imputados dentro de la administración pública durante buena parte del proceso judicial. “Siguieron trabajando en el Estado. Incluso iban a las audiencias y después pedían certificados para justificar la asistencia en sus lugares de trabajo”, afirmó.
Según relató, durante el juicio tampoco percibió gestos de arrepentimiento por parte de los acusados. “Nunca escuché un pedido de disculpas. Siempre vi una actitud de soberbia y de arrogancia”, expresó.
Respecto de los argumentos que atribuyeron parte de las fallas a las restricciones impuestas durante la pandemia de COVID-19, sostuvo que esa explicación no justifica los incumplimientos detectados. “Con o sin pandemia, un funcionario tiene la obligación de cumplir con su trabajo. Si querían hacer las cosas bien, tenían los recursos para hacerlo”, aseguró.
En ese sentido, consideró que situaciones similares solo podrán evitarse si se fortalecen los mecanismos de control y se reemplaza a quienes tuvieron responsabilidades en los hechos. “Había control cero, inspección cero y un desinterés total”, resumió.
El acompañamiento durante el proceso
Altube destacó especialmente el respaldo recibido de su familia, amigos y compañeros de trabajo durante estos cinco años.
También agradeció el acompañamiento del gremio ATEN, que intervino como querellante durante el juicio. “Sentí el apoyo de todos. Ese acompañamiento fue muy importante durante todo el proceso”, afirmó. Además, reconoció el trabajo de su abogado, Federico Egea, a quien definió como “un profesional intachable”.
La reflexión a cinco años de la tragedia
Al cumplirse un nuevo aniversario de la explosión, Altube aseguró que intenta afrontar cada 29 de junio con la convicción de seguir adelante, aunque sin dejar de reclamar justicia.
“La vida continúa y hay que seguir adelante. Uno tiene que esforzarse por ser cada día mejor persona porque vivir con enojo permanente no cambia lo que pasó”, expresó.

También se refirió a quienes fueron condenados por la Justicia y aún esperan el cumplimiento efectivo de las penas. “Hay algo que yo tengo y que ellos no sé si tienen: la conciencia tranquila. Yo duermo tranquila. No sé si ellos pueden decir lo mismo”, concluyó.
Fuente: Medios

