El paleontólogo Guillermo Windholz, investigador del Conicet, docente de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y miembro del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG), participará en noviembre del 7° Congreso Internacional de Paleontología (IPC-7) que se realizará en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
El científico, de 34 años, obtuvo una beca internacional (Travel Grant) que le permitirá asistir al encuentro, uno de los más importantes de la disciplina a nivel mundial. “Esta beca significa un montón de cosas, pero sobre todo mucha alegría. Es difícil ganar estos grants y me permite seguir creciendo científicamente”, señaló.
Especialista en dinosaurios saurópodos de la familia Dicraeosauridae, Windholz presentará dos investigaciones vinculadas a estudios anatómicos y de tejidos fósiles.
Uno de los trabajos analiza cómo crecían y se desarrollaban ciertos dinosaurios terópodos de pequeño tamaño, mientras que el otro aporta nueva información sobre la anatomía de Brachytrachelopan mesai, una especie estudiada durante su tesis doctoral.

El investigador destacó además el prestigio internacional de la paleontología argentina. “La paleontología argentina está muy bien posicionada por la calidad del registro fósil y de sus profesionales”, afirmó.
Dinosaurios con cuellos espinosos: qué son los dicraeosáuridos
Los Dicraeosauridae son una familia de dinosaurios saurópodos que se originó hace unos 180 millones de años y que a diferencia de otros gigantes del grupo, tuvo cuellos y colas relativamente cortos. Su rasgo más distintivo son las espinas neuráles bífidas y muy elevadas de sus vértebras del cuello y el lomo, una característica que no alcanzó ese grado de desarrollo en ningún otro linaje de dinosaurios.
Aun siendo “pequeños” en comparación con colosos como Patagotitan o Argentinosaurus, los dicraerosáuridos llegaron a medir unos 12 metros de longitud y a superar los 10 mil kilos.
La Patagonia argentina concentra la mayor diversidad conocida del grupo, con cinco especies descritas hasta la actualidad, todas correspondientes al cretácico temprano.

Según refirió el profesor, hasta la actualidad se desconoce la función de las largas espinas en los cuellos de la familia Dicraeosauridae. “No se sabe, se han tirado muchas hipótesis, por ejemplo de defensa o de regulación de temperatura o incluso para atraer a la hembra. Pero a ciencia cierta sigue siendo objeto de debate, lo cierto es que son realmente muy llamativas, sobre todo las del Cretácico Inferior que tenían espinas más desarrolladas como Amargasaurus y Bajadasaurus“.
Nacido en San Francisco, Córdoba, llegó a Río Negro a los 18 años para estudiar Paleontología y desde entonces desarrolló una carrera dedicada al estudio de los dinosaurios patagónicos. Su objetivo en el congreso será fortalecer vínculos con investigadores de otros países y abrir nuevas oportunidades de colaboración científica.

Fuente: Medios.

