Un comentario realizado por un pasajero durante el despacho de equipaje generó este martes por la noche un importante operativo de seguridad en el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de Bariloche.
Según trascendió, mientras realizaba el check-in para abordar un vuelo, el hombre respondió en tono de broma que llevaba “una bomba” cuando personal de la aerolínea le consultó si transportaba elementos peligrosos dentro de su equipaje. La frase fue tomada de inmediato como una posible amenaza y activó los protocolos de seguridad previstos para este tipo de situaciones.
Tras la advertencia, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) desplegó un operativo especial en el sector de embarque. Personal especializado inspeccionó el equipaje y la zona involucrada, mientras se restringía temporalmente la circulación de pasajeros dentro de la terminal aérea.
Testigos indicaron que incluso intervino la brigada antiexplosivos, cuyos efectivos realizaron las tareas de verificación con el equipamiento de seguridad correspondiente.
Luego de la revisión, las autoridades descartaron la presencia de explosivos u otros elementos sospechosos y confirmaron que se trató de una falsa alarma. Una vez finalizado el procedimiento, la actividad en el aeropuerto volvió a la normalidad.
De acuerdo con información difundida, el pasajero involucrado y su acompañante, ambos provenientes de Buenos Aires, no pudieron abordar vuelos comerciales tras el incidente y debieron regresar por vía terrestre. Además, el hecho derivó en una causa judicial por presunta intimidación pública que quedará bajo la órbita de la Justicia Federal.
La normativa vigente establece sanciones para quienes provoquen falsas alarmas relacionadas con explosivos o situaciones que impliquen riesgos para la seguridad pública, especialmente en ámbitos sensibles como aeropuertos.
Un operativo que genera costos y demoras
Desde los organismos de seguridad recuerdan que cualquier referencia a explosivos dentro de una terminal aérea obliga a activar procedimientos específicos, independientemente de que se trate de una broma o de una amenaza real.
Estos protocolos implican la movilización de personal especializado, inspecciones exhaustivas y restricciones operativas que pueden afectar el funcionamiento normal de los vuelos y generar importantes costos logísticos.
No es la primera vez que el aeropuerto barilochense enfrenta una situación de estas características.
En noviembre de 2023, una amenaza telefónica de bomba obligó a evacuar completamente la terminal y suspender las operaciones aéreas hasta que efectivos de la PSA, la Policía Federal y Bomberos Voluntarios descartaron la existencia de artefactos explosivos.
El episodio de este martes volvió a poner en evidencia la rigurosidad de los protocolos de seguridad aeroportuaria, donde cualquier alerta, por mínima que parezca, debe ser tratada como una amenaza potencial hasta comprobar lo contrario.
Fuente: Medios.

