Cada 18 de mayo se conmemora en Argentina el Día de la Escarapela, una fecha dedicada a uno de los símbolos patrios más representativos del país, utilizado tradicionalmente en el lado izquierdo del pecho durante las fechas patrias.
La escarapela fue creada en 1812 a partir de una iniciativa de Manuel Belgrano, quien solicitó al Primer Triunvirato la adopción de un distintivo común para las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El objetivo era unificar los colores del ejército revolucionario, diferenciarse de las fuerzas enemigas y reforzar el sentimiento de unidad nacional.

Pocos días después de la propuesta, el 18 de febrero de 1812, el gobierno integrado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Chiclana aprobó oficialmente el uso de la escarapela con los colores blanco y celeste.
Aunque existen distintas versiones sobre el origen de esos colores, una de las más difundidas sostiene que comenzaron a utilizarse durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 por milicias criollas del Río de la Plata. Otra teoría señala que fueron usadas por un grupo de damas porteñas durante una visita al entonces coronel Cornelio Saavedra en mayo de 1810.
La fecha fue instituida oficialmente en 1935 por el Consejo Nacional de Educación y, años más tarde, incorporada al calendario escolar argentino.

Además del 18 de mayo, la escarapela suele utilizarse durante toda la Semana de Mayo, así como también en otras fechas patrias como el Día de la Bandera, el 20 de junio, y el Día de la Independencia, el 9 de julio.
Más allá de su valor histórico, la escarapela continúa representando un símbolo de identidad, unidad y pertenencia para millones de argentinos.

Fuente: Medios

