El Gobierno nacional comenzó a enfocarse en las variables que considera clave para sostener la desaceleración de la inflación luego del dato de abril, que mostró una baja de 0,8 puntos porcentuales respecto de marzo y cortó una racha de diez meses consecutivos de subas.
En la Casa Rosada celebraron el resultado del Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque reconocen que mantener esa tendencia será uno de los principales desafíos económicos para los próximos meses. En ese marco, el equipo encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo, apuesta a contener el impacto de tarifas, combustibles y alimentos para evitar nuevos saltos inflacionarios.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, las consultoras privadas estiman que la inflación de mayo se ubicará en torno al 2,3%, una cifra que el Ejecutivo considera posible si se mantienen estables algunos precios sensibles para el consumo.
Uno de los puntos centrales de la estrategia oficial pasa por los servicios públicos. En mayo, el Gobierno resolvió moderar el impacto de los aumentos en las tarifas mediante distintas medidas. Entre ellas, AySA limitó las subas del servicio de agua al 3% mensual en el AMBA, mientras que la Secretaría de Energía aplicó descuentos en el valor del gas y la electricidad para hogares que reciben subsidios.
Además, el Ministerio de Economía postergó hasta noviembre el traslado a las tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa, con el objetivo de evitar que ese incremento impacte de manera inmediata en las facturas y en el índice de inflación.
El transporte público también forma parte de ese esquema. El aumento escalonado en colectivos nacionales y trenes urbanos comenzó a aplicarse después de la primera quincena de mayo, lo que permitirá que parte de su efecto se traslade a los próximos registros inflacionarios.
Otro de los factores que sigue de cerca el Gobierno es el precio de los combustibles. Luego del fuerte incremento registrado en marzo, las petroleras acordaron mantener valores prácticamente estables durante 45 días. Desde el 14 de mayo, la suba en las naftas fue de apenas 1%, mientras que el Ejecutivo también decidió actualizar parcialmente los impuestos a los combustibles y postergar nuevos incrementos hasta junio.
Con este esquema, el oficialismo busca reforzar el proceso de desaceleración inflacionaria y llegar al segundo semestre con indicadores más estables en medio de un contexto económico todavía marcado por la presión sobre los precios.
Fuente: Medios

