La escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los mercados internacionales comenzó a sentirse también en los precios de los alimentos en Argentina. La suba de los combustibles, impulsada por la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, elevó los costos de producción agrícola y generó un fuerte incremento en el valor del trigo.
En las últimas semanas, el cereal registró una suba cercana al 12%, mientras que el precio de la harina aumentó alrededor de un 10%. El escenario volvió a abrir la histórica discusión entre panaderos y molineros sobre cuánto de ese incremento debe trasladarse al precio final del pan.
Aunque todavía no hay definiciones sobre el porcentaje exacto del ajuste, en el sector reconocen que los aumentos llegarán a los mostradores en el corto plazo.
Qué explica la suba
Según distintos estudios del sector, el trigo representa históricamente entre el 8% y el 10% del costo final del pan. Sin embargo, la mayor parte de los gastos de las panaderías corresponde a costos internos como alquileres, energía y salarios, que explican entre el 60% y el 65% del precio final. A eso se suman los impuestos, que representan entre el 23% y el 25%, mientras que el costo de la harina aporta entre el 3% y el 5%.
Actualmente, el 80% del valor de la harina está explicado por el precio del trigo, que pasó de 260.000 pesos por tonelada a casi 290.000 pesos en Rosario durante el último mes.
Ese incremento también impactó en la bolsa de harina de 25 kilos, que subió cerca de 1.000 pesos en Buenos Aires y que en Neuquén ya supera los 21.000 pesos.
La advertencia de la Sociedad Rural
En medio de la discusión, la Sociedad Rural Argentina (SRA) difundió un informe para relativizar el impacto directo del trigo sobre el precio del pan. La entidad señaló que “entre comienzos de 2024 y la actualidad, la participación del trigo en el precio del pan cayó del 10% al 6,7%”, en un contexto marcado por la reducción de las retenciones, que pasaron del 12% al 7,5%.
Además, remarcó que el precio final del pan depende de múltiples factores a lo largo de toda la cadena productiva y comercial. “El precio del pan surge de la interacción de impuestos, costos laborales, logística, energía, alquileres y estructura comercial”, sostuvo la entidad ruralista.
En ese sentido, pidió “evitar simplificaciones” que atribuyan exclusivamente a los productores agropecuarios la responsabilidad por los aumentos.
Preocupación por la próxima campaña
Las perspectivas para el próximo año tampoco aparecen favorables. Los productores advierten que el aumento de los costos de insumos, especialmente combustibles y fertilizantes, podría desalentar la siembra de trigo.
La urea, uno de los principales fertilizantes utilizados en la producción, registró subas cercanas al 65% y representa entre el 30% y el 40% de los costos directos del cultivo.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, ya se proyecta una caída de 300.000 hectáreas sembradas con trigo respecto de la campaña anterior, lo que implicaría una reducción interanual del 17%.
De confirmarse ese escenario, podría haber menor oferta de trigo en la próxima temporada y nuevos aumentos en alimentos derivados como pan, fideos y pizzas.
Fuente: Medios

