Luto en la educación de Neuquén por el fallecimiento de un reconocido docente del CPEM 69

La comunidad educativa despidió con profundas muestras de afecto a Ariel Rao que dejó una huella imborrable en las aulas. Lo recordaron por su compromiso y su calidez humana a lo largo de décadas de enseñanza.

La muerte de Ariel Rao generó una profunda conmoción en la comunidad educativa del CPEM Nº 69 de Neuquén capital, donde durante más de 20 años dejó una huella imborrable como docente, ayudante de informática y referente cotidiano para generaciones de estudiantes del oeste neuquino.

Ariel formaba parte del CPEM 69 desde 2004, poco tiempo después de la creación de la institución, y desde entonces construyó una historia profundamente ligada a la vida escolar del establecimiento. Según lo recordaron sus compañeros, cada jornada estaba marcada por su presencia cercana, su paciencia para acompañar a estudiantes con materias pendientes y su tarea tanto en informática como en distintos espacios educativos.

Su rol excedía ampliamente el de un trabajador escolar. Quienes compartieron años con él lo describieron como una figura clave en la convivencia diaria: siempre dispuesto a escuchar, mediar en conflictos, ofrecer una palabra amable o compartir un mate. En una escuela atravesada por desafíos sociales complejos, su espacio de trabajo se convirtió, para muchos, en un lugar de encuentro y refugio.

Un compañero marcado por el compromiso
El fallecimiento de Rao impactó especialmente por el vínculo humano que había construido dentro del sistema educativo neuquino. Desde ATEN Capital remarcaron que Ariel estuvo presente “en muchísimas luchas”, acompañando a sus compañeros en distintos momentos de defensa de la educación pública. También se recordó su vínculo con la historia del CPEM 69, una escuela atravesada por la memoria de Carlos Fuentealba, quien también trabajó allí.

El recuerdo de quienes compartieron la escuela
Entre los mensajes de despedida, se repitieron palabras como “generoso”, “amable”, “cálido” y “conciliador”. Compañeros y estudiantes lo recordaron como alguien que sabía construir comunidad, con una presencia cotidiana que trascendía lo estrictamente laboral.

“Era el compañero que esperabas ver”, expresaron desde el CPEM 69, donde también remarcaron su amor por sus hijos, su familia y por la propia escuela, institución a la que —según describieron— “tenía puesta la camiseta”.

Un vacío en la comunidad educativa neuquina
La partida de Ariel Rao deja un fuerte impacto no sólo en el CPEM 69 sino también en sectores de la educación pública neuquina donde supo construir vínculos a lo largo de años de trabajo, compromiso gremial y cercanía humana.

Mientras colegas, exalumnos y familiares lo despiden, su figura queda asociada a una forma de habitar la escuela basada en la escucha, la solidaridad y el compromiso cotidiano. En Cuenca XV, donde durante años acompañó trayectorias escolares y compartió luchas colectivas, su ausencia ya se siente con fuerza y los mensajes se multiplican en las redes sociales.

Fuente Medios

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