A dos semanas del asesinato de Rodrigo Campos, el barrio Valentina Sur volvió a salir a la calle para exigir justicia y reclamar mayor seguridad. Con dolor y bronca, familiares, amigos y vecinos del joven encabezaron una marcha para mantener viva su memoria.
La movilización se realizó este lunes, al cumplirse 14 días del crimen. Partió desde la casa de Rodrigo y recorrió unas 20 cuadras hasta el carrito de comidas donde fue atacado. La convocatoria se organizó en pocas horas, pero reunió a una importante cantidad de personas, entre ellas vecinos, madres, jóvenes y niños del barrio.
La columna avanzó con un pasacalle, globos blancos y velas que luego encendieron en el lugar del hecho. “Es la primera marcha que hacemos y salió de un día para el otro. Mucha gente nos escribió y se sumó”, contaron los organizadores.
Durante la caminata, la familia insistió en el pedido de justicia y en la necesidad de que haya condenas ejemplares. “El mínimo de pena es muy poco. Queremos la pena máxima, perpetua”, señalaron. También manifestaron su preocupación por los plazos de la prisión preventiva y remarcaron que el 9 de mayo será una fecha clave en la causa.
Según la investigación, el ataque habría sido parte de un enfrentamiento entre bandas, posiblemente vinculado a disputas territoriales. Sin embargo, la fiscalía sostiene que Rodrigo no tenía relación con esos grupos y que quedó en medio del hecho de manera circunstancial.
“Había ido a visitar a su prima y cruzó a comprar. Estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado”, explicó su tía, quien además rechazó versiones que intentaban vincularlo con el delito.
Rodrigo tenía 19 años, vivía en el barrio y cursaba sus estudios en el CPEM 49. Sus allegados lo recuerdan como un joven con proyectos: quería terminar la escuela, aprender el oficio de barbero y trabajar para construir su futuro.

La marcha concluyó con una reunión en la comisión vecinal, donde se plantearon propuestas para reforzar la seguridad. Entre los reclamos más reiterados estuvieron la falta de patrullajes, demoras en la respuesta policial y problemas en el funcionamiento de cámaras de vigilancia.
También surgieron cuestionamientos más duros: vecinos denunciaron que la zona está “liberada” y que existen puntos de venta de droga conocidos sin intervención estatal.
La familia, además, expresó preocupación por la cercanía de uno de los imputados con la víctima y por versiones que —según indicaron— buscaron desviar la atención del caso.
El mensaje final fue claro: no quieren que el caso quede en el olvido. “No podemos hacer el duelo tranquilos. Sentimos que tenemos que seguir para que haya justicia”, señalaron.
Para este viernes está prevista una nueva reunión en el barrio, donde esperan la presencia de autoridades para avanzar en medidas concretas. Mientras tanto, la comunidad reafirma su pedido: justicia por Rodrigo y mayor seguridad para evitar que hechos como este se repitan.
Fuente: Medios

