El subsuelo neuquino se convirtió en los últimos años en el epicentro de una de las transformaciones económicas e industriales más profundas de la Argentina reciente. Lo que hace una década era apenas una promesa geológica hoy es una realidad consolidada: Vaca Muerta no solo es el principal motor energético del país, sino también uno de los mayores imanes de inversión extranjera y local.
Según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, entre 2013 y 2025 la industria hidrocarburífera argentina movilizó 103.311 millones de dólares. De ese total, más de la mitad se concentró en la formación no convencional neuquina, que se consolidó como el núcleo del desarrollo energético nacional.
En el período analizado, Vaca Muerta recibió 52.254 millones de dólares, lo que representa más del 50% del total invertido en petróleo y gas en todo el país.

A nivel de la Cuenca Neuquina, la cifra asciende a 68.770 millones de dólares, equivalente al 66,5% de la inversión hidrocarburífera nacional en los últimos doce años. Este fenómeno consolidó un fuerte desplazamiento del capital hacia el no convencional, en detrimento de yacimientos maduros en otras provincias.
El flujo de inversiones permitió además un cambio estructural en la balanza energética argentina, que pasó de un histórico déficit a convertirse en una de las principales fuentes de generación de divisas para el país.
YPF lidera el desarrollo y concentra el mayor volumen de capital
El análisis por empresas confirma el rol central de la petrolera estatal YPF, que encabezó el proceso de desarrollo no convencional.
Entre 2013 y 2025, la compañía invirtió 25.590 millones de dólares, lo que representa casi una cuarta parte de toda la inversión hidrocarburífera nacional y cerca de la mitad del capital destinado específicamente a Vaca Muerta.
Detrás de YPF se ubica un grupo de compañías nacionales e internacionales que consolidaron el ecosistema productivo de la formación:
- Pan American Energy (PAE): 3.932 millones de dólares
- Tecpetrol: 3.640 millones
- Shell: 3.227 millones
- Vista: 3.074 millones
- TotalEnergies: 2.952 millones
- Pluspetrol: 2.661 millones
- Pampa Energía: 1.551 millones
- Exxon Mobil: 1.427 millones
- Chevron: 1.070 millones
Cada una de estas compañías aportó distintos perfiles de inversión, desde el desarrollo gasífero estratégico hasta la expansión del shale oil, consolidando un entramado corporativo clave para la expansión del sector.

Los yacimientos donde se concentra la inversión
El capital no se distribuye de manera uniforme en la cuenca neuquina. Por el contrario, se concentra en el denominado “core” de Vaca Muerta, donde la calidad de la roca permite mayores niveles de productividad.
El principal polo de inversión es Loma Campana, operado por YPF junto a Chevron, que recibió 9.863 millones de dólares entre 2013 y 2025, convirtiéndose en el yacimiento más importante del país en términos de inversión.
Le siguen La Amarga Chica (4.170 millones) y Bandurria Sur (2.670 millones), también bajo operación de YPF. En conjunto, estos tres bloques concentran más de 16.700 millones de dólares, cerca de un tercio del valor total invertido en Vaca Muerta.
Los desarrollos clave del gas y el petróleo no convencional
Fuera del esquema de YPF, varios proyectos marcaron hitos en la expansión del shale argentino.
Uno de los casos más relevantes es Fortín de Piedra (Tecpetrol), que con 3.304 millones de dólares invertidos se convirtió en un pilar del abastecimiento gasífero nacional, llegando a aportar más del 15% del gas del país en momentos de máxima producción.
También se destacan Bajada del Palo Oeste (Vista) con 2.389 millones de dólares, La Calera (Pluspetrol) con 2.299 millones y Lindero Atravesado (PAE) con 2.062 millones, todos proyectos clave en la expansión del petróleo no convencional.

Un cambio estructural en la matriz energética argentina
La magnitud de las inversiones en Vaca Muerta redefinió la estructura energética del país. Los más de 52.000 millones de dólares invertidos en la formación permitieron revertir parcialmente el histórico déficit comercial del sector energético.
La Argentina pasó de depender de importaciones de gas natural licuado a proyectar un escenario de exportaciones regionales y globales, con Chile y Brasil como destinos inmediatos y nuevos proyectos de licuefacción en desarrollo.
En ese contexto, Vaca Muerta no solo se consolida como el principal activo energético del país, sino también como uno de los pilares de la macroeconomía argentina de las próximas décadas.
Fuente: Medios.

