La Justicia investiga una presunta red vinculada a fiestas clandestinas en las que se utilizaban anestésicos como Propofol y Fentanilo, con dos profesionales de la salud imputados y al menos dos muertes bajo análisis en la ciudad de Buenos Aires.
La causa se inició tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, quien fue hallado sin vida en un departamento del barrio de Palermo. La autopsia determinó que falleció por la administración de Propofol y Remifentanilo. En el lugar se encontraron elementos médicos y una vía conectada, lo que encendió las alertas de los investigadores.
En paralelo, el Hospital Italiano denunció el robo de medicamentos anestésicos, lo que permitió establecer un posible vínculo entre los fármacos utilizados y el centro de salud.
Con el avance de la investigación, fueron imputados el anestesista Hernán Boveri y la médica residente Delfina Lanusse. Ambos fueron indagados, se declararon inocentes y tienen prohibición de salir del país.

Durante los allanamientos, la Policía secuestró ampollas de sedantes, jeringas y material médico en domicilios particulares, lo que refuerza la hipótesis de una estructura organizada. Según los investigadores, los encuentros consistían en “viajes controlados”, donde se administraban drogas por vía intravenosa con asistencia para evitar complicaciones respiratorias.
En las últimas horas, se sumó una segunda muerte que podría estar vinculada al caso, la de Eduardo Bentancourt, encontrado sin vida en su departamento, también en Palermo. En el lugar se hallaron múltiples fármacos de uso hospitalario.
La Justicia intenta determinar si ambos fallecimientos están relacionados con estas prácticas y si existe una organización más amplia dedicada al desvío y uso ilegal de medicamentos. Mientras avanza la investigación, no se descartan nuevas imputaciones en una causa que podría tener mayor alcance dentro del ámbito sanitario.
Fuente: Medios

