En un contexto donde la salud mental gana cada vez más centralidad en la agenda pública, el sistema sanitario de San Martín de los Andes consolidó un programa de abordaje del suicidio que combina atención territorial, accesibilidad inmediata y campañas de concientización.
La iniciativa es coordinada por la Dirección de Salud Mental del Hospital Ramón Carrillo y se despliega tanto en la guardia hospitalaria como en distintos centros de salud barriales.
La responsable del área, Julieta Dimasi, lidera un equipo que garantiza cobertura permanente, con guardia activa las 24 horas y atención a demanda espontánea, es decir, sin necesidad de turno previo.
El esquema se complementa con una red descentralizada que acerca el servicio a distintos puntos de la ciudad. En los centros de salud, los vecinos pueden consultar directamente en días y horarios específicos, mientras que otros dispositivos funcionan de lunes a viernes, entre las 8 y las 16.
Desde el área remarcan que el sistema está diseñado para asegurar una respuesta rápida, especialmente en situaciones de riesgo. En el caso de adolescentes, la atención es prioritaria incluso si concurren fuera del día asignado a su centro de salud.
Prevención y desmitificación
El programa se enmarca en las campañas impulsadas por el Gobierno de Neuquén, con un enfoque preventivo y comunitario. Desde los equipos de salud insisten en que el suicidio no es un hecho repentino, sino un proceso que puede ser detectado y acompañado a tiempo.
En ese sentido, buscan desarmar creencias erróneas que dificultan la intervención. Una de las más extendidas —que quienes expresan ideas suicidas “solo buscan llamar la atención”— es rechazada de plano. Por el contrario, sostienen que toda manifestación de sufrimiento debe ser tomada con seriedad.
También se apunta a evitar etiquetas simplistas y entender estas situaciones como problemáticas complejas, atravesadas por múltiples factores sociales, emocionales y psicológicos.
Un sistema cercano
La estrategia implementada busca reducir barreras de acceso y fortalecer la presencia del sistema de salud en el territorio. La posibilidad de acercarse a un centro sin turno previo o recurrir a la guardia en cualquier momento facilita el primer paso: pedir ayuda.
En ese camino, los equipos destacan la importancia de hablar del tema, escuchar activamente y acompañar. Lejos de aumentar el riesgo, afirman, poner en palabras el sufrimiento es una herramienta clave para la prevención.
Fuente: Medios

