El economista Lorenzo Sigaut Gravina advirtió que la economía argentina atraviesa una dinámica “dual”: mientras sectores como la energía, la minería y el agro generan exportaciones y dólares, gran parte del consumo urbano y el empleo no se benefician, lo que podría derivar en tensiones sociales si no se corrigen los desequilibrios.
Según el director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, conviven “dos realidades” en el país. Por un lado, las llamadas “locomotoras”, energía, minería, agro e incluso intermediación financiera, muestran un desempeño positivo y generan divisas genuinas. En algunos segmentos, la baja de aranceles y la disponibilidad de crédito permitieron que familias sustituyeran consumo inmediato por ahorro o inversión en bienes durables, pero esto alcanza sólo a determinados sectores, subrayó Sigaut Gravina.

La otra Argentina, donde predominan la industria y la construcción, enfrenta un mercado interno debilitado y mayor competencia de importaciones. “La industria tiene una demanda interna bastante anémica y competir con productos importados es muy difícil. Incluso con un dólar apreciado, exportar no siempre compensa”, señaló.

La heterogeneidad se refleja también en inversión y empleo. Aunque hay desembolsos importantes en Vaca Muerta o minería, a nivel agregado la inversión no crece desde hace tres trimestres, y los sectores intensivos en capital generan pocos puestos de trabajo. “La economía crece impulsada por estas locomotoras, pero no derraman lo suficiente en los grandes centros urbanos”, alertó.
En los hogares, la situación es crítica, el endeudamiento y las tasas elevadas limitan el consumo. Según Sigaut Gravina, la carga de servicios de deuda formal supera el 25% de los ingresos salariales, y la morosidad familiar “supera el 10%, algo inédito en Argentina”.

Consultado sobre la posibilidad de reactivar el consumo en el conurbano, consideró que el Gobierno prioriza la competitividad sectorial y el ajuste antes que medidas expansivas. “El que cae, cae porque es ineficiente. Confían en la destrucción creativa, pero esas transiciones son muy dolorosas”, indicó. Además, factores estructurales como la automatización y la inteligencia artificial complican aún más el empleo, especialmente para los jóvenes.
En cuanto a perspectivas macroeconómicas, prevé que la inflación se mantenga elevada, con un nivel anual cercano al 30%, y un crecimiento económico positivo pero limitado, que generará poco empleo y derrame sobre los sectores urbanos.

Finalmente, Sigaut Gravina advirtió sobre un desafío político: “Si los grandes centros urbanos no ven mejoras, puede haber un problema. Hay sectores dinámicos que crecen, pero una parte importante de la sociedad no está viendo los frutos”, en referencia al contexto económico bajo la gestión de Javier Milei.
Fuente: Medios

