El sistema de créditos alternativos en Argentina atraviesa un momento delicado. Según los últimos informes, la morosidad en préstamos otorgados por fintechs y entidades no bancarias creció de forma significativa y ya ronda el 25%, lo que implica que uno de cada cuatro créditos está atrasado o es incobrable.
Las estimaciones varían según la fuente: la consultora EcoGo ubica el índice en 23,9%, mientras que el informe de 1816 lo eleva por encima del 27%, marcando un deterioro histórico en el financiamiento digital y de consumo.
En los últimos meses, el deterioro de las carteras se profundizó. Los créditos en situación normal cayeron del 92,1% al 76,1% a comienzos de 2026, mientras que los préstamos considerados irrecuperables crecieron del 2,7% al 8% en poco más de un año.
Dentro de este mercado, actores como Mercado Libre y Tarjeta Naranja concentran cerca del 60% del financiamiento no bancario a familias. A pesar del aumento de la mora, el negocio continúa impulsado por tasas muy elevadas, diseñadas para compensar el riesgo de incumplimiento.
Tasas elevadas y endeudamiento creciente
Uno de los factores centrales detrás del aumento de la morosidad es el costo del crédito. Las tasas en el sector no bancario son, en promedio, un 90% más altas que en los bancos tradicionales:
- Banca tradicional: alrededor del 40% anual real sobre la inflación.
- Fintech y no bancarios: hasta 149,1% anual real.
Este nivel de interés dificulta seriamente la capacidad de pago, especialmente en los sectores de menores ingresos, que son quienes más recurren a este tipo de financiamiento ante la falta de acceso al crédito bancario.
Impacto también en los bancos
Si bien la situación es más crítica en el segmento fintech, el sistema financiero tradicional también muestra señales de tensión. La morosidad en créditos a familias dentro de los bancos subió por decimoquinto mes consecutivo, alcanzando el 10,6%, el nivel más alto en más de dos décadas.
Especialistas señalan que el cambio en las condiciones monetarias a mediados de 2025 fue determinante. La eliminación de mecanismos de regulación incrementó la volatilidad del costo del dinero, frenó el crédito al sector privado y encareció las deudas existentes.
Fuente: Medios.

