El trágico accidente ocurrido el sábado en Plaza Huincul, donde una camioneta atropelló y provocó la muerte de dos policías, volvió a poner en discusión la problemática de los conductores que manejan bajo los efectos del alcohol.
El fiscal Federico Cúneo confirmó que el conductor de la camioneta Toyota Hilux tenía un nivel de 1,84 gramos de alcohol por litro de sangre al momento del siniestro, una cifra muy superior a los límites legales permitidos.
Tras el hecho, el comisario mayor Franco Corzo, director de Seguridad de la comarca Cutral Co – Plaza Huincul, advirtió que los casos de conductores alcoholizados continúan registrándose con frecuencia en la región.
El jefe policial explicó que los controles se realizan de manera permanente, tanto a través de operativos de tránsito de la Policía como con la colaboración de organismos municipales. Sin embargo, señaló que en muchos procedimientos detectan conductores en avanzado estado de ebriedad, además de otros que presentan niveles más bajos de alcohol, pero igualmente peligrosos al conducir.
Corzo indicó que en los últimos años algunas campañas de concientización tuvieron impacto, especialmente entre los jóvenes. “Vemos que muchas veces se está utilizando mucho lo que es el conductor designado”, señaló. No obstante, advirtió que este tipo de campañas ha disminuido con el tiempo y pidió reforzar la difusión de mensajes preventivos.
En ese sentido, solicitó el acompañamiento de los medios de comunicación y de organismos públicos para retomar las campañas de concientización, particularmente dirigidas a los sectores más jóvenes.
Quiénes cometen más infracciones
Consultado sobre el perfil de los infractores, el comisario aclaró que la problemática no se limita únicamente a los jóvenes. Según explicó, también se detectan adultos que conducen luego de consumir alcohol pese a conocer los riesgos.
De acuerdo con los registros policiales, la franja etaria donde se concentra la mayor cantidad de casos va de los 20 a los 35 años. Sin embargo, Corzo remarcó que la edad no cambia la gravedad de la conducta.
“La conducción en estado de ebriedad es una decisión voluntaria que pone en riesgo a toda la comunidad”, sostuvo.
El jefe policial también insistió en la necesidad de cambiar la percepción social sobre la conducción de vehículos. “El vehículo tiene que verse a nivel judicial como un arma, que estamos a bordo de un arma”, afirmó, al remarcar la responsabilidad que implica manejar, especialmente cuando se consume alcohol.
El siniestro ocurrido en Plaza Huincul, que terminó con la vida de dos efectivos policiales, volvió a encender el debate sobre la necesidad de reforzar los controles viales, fortalecer las campañas educativas y promover una mayor responsabilidad individual al volante.
Desde la Policía insistieron en que la prevención y la concientización social son claves para evitar tragedias en rutas y calles de la región.
Fuente: Medios

