Ante la dificultad de emitir deuda en los mercados internacionales —debido a que el riesgo país continúa por encima de los 500 puntos— el Gobierno nacional optó por buscar financiamiento en el mercado interno por hasta US$2.000 millones, recursos que estarán destinados a afrontar el vencimiento de julio por US$4.500 millones.
Con ese objetivo, el Ejecutivo lanzará un nuevo bono en dólares denominado AL27, que tendrá una tasa nominal anual del 6% y pagará intereses de manera mensual. El título vencerá en octubre de 2027, en coincidencia con el calendario electoral presidencial de ese año.
El bono solo podrá suscribirse en dólares y estará bajo legislación argentina. Las licitaciones se realizarán en simultáneo con las colocaciones en pesos, respetando el cronograma establecido por la Secretaría de Finanzas.
En la primera subasta se ofrecerán US$150 millones, donde los inversores definirán el precio del bono. Posteriormente habrá una segunda ronda ampliable por US$100 millones al mismo valor de corte.

Las claves detrás de la decisión
La estrategia responde a distintos factores del escenario financiero:
- Existe una importante oferta de dólares proveniente de obligaciones negociables emitidas por empresas.
- Se esperan nuevas colocaciones de deuda por parte de provincias.
- El flujo de divisas podría fortalecerse en los próximos meses gracias al volumen de la cosecha gruesa, impulsada por recientes lluvias.
- También se busca captar dólares que permanecen fuera del sistema financiero bajo el marco de la ley de Inocencia Fiscal.
Desde el punto de vista técnico, la emisión permitirá al Banco Central de la República Argentina reducir la necesidad de emitir pesos para comprar dólares y reforzar reservas.
Al mismo tiempo, se evita la necesidad de esterilizar esos pesos, una práctica que el Tesoro venía realizando en las últimas semanas al absorber más liquidez de la necesaria en las licitaciones.
Los nuevos títulos quedarán como obligación directa del Tesoro, y la absorción de dólares mediante estos instrumentos también contribuirá a sostener la cotización de la divisa en un contexto de mayor demanda, ya que los inversores podrán canalizar sus dólares hacia el bono en lugar de venderlos en el mercado.
La medida se anuncia en un contexto en el que el riesgo país cerró en 529 puntos, lo que genera dudas sobre la capacidad del Gobierno para lograr el rollover de la deuda mediante financiamiento externo.
Además, la iniciativa busca enviar una señal a los mercados internacionales de que Argentina cuenta con herramientas de financiamiento interno para cumplir con sus compromisos en moneda extranjera.
Fuente: Medios

