Villaverde al frente del partido provincial pese a cuestionamientos y reorganización interna

La conducción nacional de La Libertad Avanza decidió no intervenir en Río Negro, aunque crece la presión para que Lorena Villaverde renuncie al partido provincial.

La conducción nacional de La Libertad Avanza decidió, por el momento, no intervenir directamente en la provincia de Río Negro, aunque la presión crece para que Lorena Villaverde renuncie a la jefatura partidaria. Desde Buenos Aires, el mensaje es claro: no quieren un escándalo mayor, pero tampoco están dispuestos a sostener indefinidamente a una dirigente cuyo respaldo se vio afectado tras la revelación de su pasado judicial.

En la cúpula libertaria reconocen que el escenario en Río Negro está desordenado, pero intervenir el partido sería una jugada extrema, complicada y políticamente costosa. Por eso, Karina Milei y su círculo prefieren una renuncia “en buenos términos” que evite trámites engorrosos y la escalada de una interna.

Mientras tanto, Villaverde mantiene su posición. Según fuentes, no existen causas formales para removerla y los movimientos internos se atribuyen a viejas prácticas políticas recicladas bajo el sello libertario. Sus allegados insisten en que su mandato partidario sigue vigente y que las acusaciones no derivaron en sanciones institucionales dentro del espacio.

Reordenamiento en la estructura provincial

Los hechos recientes muestran un cambio de tendencia. El último fin de semana, una asamblea partidaria realizó modificaciones clave en la estructura de Río Negro, desplazando a uno de los principales armadores de Villaverde y reorganizando órganos estratégicos del partido. Esto marcó que el control empieza a trasladarse hacia otro sector.

En ese reordenamiento, el senador Enzo Fullone ganó protagonismo, colocando dirigentes de confianza en puestos estratégicos. En los pasillos libertarios, ya lo mencionan como el “candidato natural” para conducir el partido provincial, respaldado por una mayoría interna cómoda, aunque aún no se oficializó su candidatura.

La carta orgánica del partido añade complejidad. Según las normas internas, el nombre que debería aparecer en una sucesión no es el de Fullone, sino el de otro dirigente con menor aceptación territorial. Esta contradicción mantiene la interna en pausa, lejos de resolverse definitivamente.

El desgaste de Villaverde no es solo político. En Buenos Aires, siguen de cerca el impacto de investigaciones periodísticas que reflotaron su pasado judicial en Estados Unidos y las denuncias locales en Río Negro. Aunque su entorno minimiza el daño, desde la conducción nacional admiten que su imagen quedó golpeada.

A pesar de ello, la diputada volvió a mostrarse en Casa Rosada, participando de reuniones reservadas y demostrando alineamiento con el proyecto nacional. Según su entorno, mantendrá su banca y seguirá al frente del partido provincial para “ordenar ruidos internos”, una frase que ya generó ironías dentro y fuera del espacio.

Fuente: Medios.

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