La defensa de Rudnev Konstantin, acusado de liderar una secta con vínculos en Bariloche, presentó una apelación para revertir la decisión que le revocó la prisión domiciliaria. Sin embargo, los magistrados no lograron ponerse de acuerdo y el expediente quedó paralizado, a la espera de la intervención del nuevo juez Alejandro Silva, quien retomará la discusión en los próximos días.
El conflicto surgió porque solo dos jueces participaron de la revisión; el tercero estaba de licencia. Para completar el tribunal, la Oficina Judicial de General Roca realizó un sorteo vía Zoom, designando a Silva. La medida fue validada por el presidente del Colegio de Jueces, Simón Pedro Bracco, con el fin de evitar futuras nulidades.
La defensa, encabezada por el abogado Carlos Broitman, argumentó que Rudnev, actualmente detenido en la Unidad Penal de Rawson, requiere prisión domiciliaria debido a su delicado estado de salud. En primera instancia, un juez de Garantías había aceptado el planteo, pero la Fiscalía Federal apeló y logró revertirlo el 28 de enero, aduciendo que no existían pruebas médicas suficientes para justificar la medida.

La esposa del imputado, Tamara Rudneva, denunció públicamente que su marido “se está muriendo en la cárcel y nadie hace nada”. Según su relato, Rudnev ha perdido mucho peso, se encuentra débil y padece fibrosis pulmonar y problemas cardíacos. Además, cuestionó las condiciones del pabellón, señalando la presencia de humo y falta de ventilación, que empeorarían su estado de salud.
Tamara también cuestionó a la Justicia por supuestas irregularidades en la atención médica y la traducción de documentos en ruso, reafirmando la inocencia de su esposo y negando conocer a Elena Makarova, señalada como presunta víctima. En un llamado desesperado, pidió que Rudnev pueda acceder a una clínica para recibir atención urgente.
El antecedente ruso que pesa sobre el caso
El caso argentino revive el pasado judicial de Rudnev en Rusia. En 2010, fue detenido y condenado a once años de prisión por liderar una organización catalogada como “secta”, con acusaciones relacionadas con drogas y abuso sexual. Sus allegados sostienen que estas acusaciones fueron fabricadas por motivos políticos e ideológicos, y que Rudnev habría sido perseguido por criticar al gobierno de Vladimir Putin.
El reconocido sociólogo de la religión Massimo Introvigne ha señalado que en Rusia los movimientos espirituales independientes suelen ser estigmatizados como sectas, con narrativas mediáticas manipuladas para criminalizarlos sin pruebas concluyentes.
Con la llegada del nuevo juez, el caso de Rudnev vuelve a abrir un capítulo crucial: la decisión sobre su prisión domiciliaria, que podría impactar directamente en su salud y en el desarrollo del proceso judicial en Argentina.
Fuente: Medios.

