Las alertas meteorológicas por tormentas fuertes, lluvias concentradas en pocos minutos y ráfagas intensas volvieron a poner en agenda un problema recurrente del verano: los anegamientos repentinos en distintos puntos de la ciudad. Frente a ese escenario, la Municipalidad de Neuquén profundizó el operativo de limpieza y mantenimiento de los canales pluviales, una tarea clave para garantizar el rápido escurrimiento del agua.
Los trabajos comenzaron durante el mes de enero y forman parte de una planificación integral que abarca más de 300 kilómetros de canales, tanto a cielo abierto como entubados, distribuidos en todo el ejido urbano. El objetivo es llegar al período de mayores precipitaciones con el sistema de drenaje en condiciones óptimas.
La subsecretaria de Infraestructura y Mantenimiento, Mariel Bruno, explicó que el excedente de agua de lluvia de la ciudad se descarga hacia el río a través de dos cursos principales. “La ciudad descarga al río por medio de dos arroyos, el Villa María y el Durán. A esos arroyos llegamos con nuestros camiones, a través de canales a cielo abierto y pluviales entubados del resto de la ciudad. Tenemos más de 300 kilómetros de canales en todo Neuquén capital”, señaló.
Esa extensa red atraviesa numerosos barrios y cumple un rol fundamental durante las tormentas. Cuando alguno de esos tramos se obstruye, el drenaje se vuelve más lento y aumenta el riesgo de acumulaciones de agua en calles y zonas bajas.
Actualmente, las tareas se concentran en los canales Saavedra y 12 de Septiembre, donde se trabaja con maquinaria pesada y camiones para retirar sedimentos, vegetación y residuos. Según indicó Bruno, el operativo se desarrolla de manera escalonada, con el objetivo de recorrer toda la ciudad durante el verano y volver a intervenir los sectores más sensibles en una segunda etapa.
“La limpieza de los canales requiere planificación y un repaso ordenado de toda la red al menos dos veces al año”, explicó la funcionaria, quien aclaró que, además del cronograma previsto, también se interviene ante obstrucciones puntuales que surgen de manera imprevista.
Desde el área municipal advirtieron que, pese al trabajo preventivo, persiste una conducta que agrava cualquier tormenta: el arrojo de residuos en canales y riberas. “Lamentablemente siguen apareciendo situaciones inexplicables, porque el sistema de recolección es bueno y existen lugares para disponer residuos voluminosos, pero esto continúa ocurriendo”, remarcó Bruno.
Esos desechos, arrastrados por el viento o el agua, terminan bloqueando alcantarillas y reduciendo la capacidad de escurrimiento en momentos críticos.
El tipo de limpieza varía según la zona de la ciudad. En los sectores de la barda predomina la remoción de sedimentos que arrastra el agua desde calles y pendientes, mientras que en áreas más bajas se trabaja principalmente sobre la vegetación que invade los canales. “En el norte limpiamos más sedimento y en el sur encontramos mayor presencia de vegetación”, detalló la funcionaria.
Con pronósticos que anticipan tormentas intensas, viento y posible granizo, el estado del sistema pluvial puede marcar la diferencia entre una lluvia fuerte y una situación de emergencia. El operativo municipal busca reducir riesgos antes de la llegada del temporal, aunque desde el municipio insisten en que el compromiso de los vecinos es clave para evitar obstrucciones y desbordes.
Fuente: Medios

