La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos no solo sacudió el tablero político de Venezuela, sino que puso en foco las mayores reservas de petróleo del mundo: alrededor de 303.000 millones de barriles, aproximadamente una quinta parte del total global. Expertos advierten que la forma en que se gestione este tesoro petrolero será clave tanto para la estabilización económica del país como para el suministro de crudo pesado en la región.
A pesar de la magnitud de la noticia, especialistas como Phil Flynn, de Price Futures Group, citado por CNN, consideran que el impacto inmediato en los precios de la gasolina podría ser limitado. Venezuela actualmente produce cerca de 1,1 millones de barriles diarios, apenas el 0,8% de la producción mundial, muy lejos de los 3,5 millones que bombeaba antes del régimen socialista.

Esa baja participación real en el mercado, sumada a un escenario de exceso de oferta global previsto para 2026, podría funcionar como un amortiguador frente a un posible aumento de precios. El mercado de futuros del crudo abrirá este domingo a las 20:00 (hora local), mientras que la reunión de la OPEP, programada para mañana, definirá si el cartel interviene para estabilizar las cotizaciones.
En paralelo, las refinerías estadounidenses, diseñadas para procesar el crudo pesado venezolano, observan con expectativa la posibilidad de un cambio político que permita el regreso de inversiones internacionales y la reconstrucción de una industria que, tras décadas de desinversión, opera actualmente a un tercio de su capacidad.

Fuente: Medios

