La situación financiera de los hogares atraviesa un momento crítico en Argentina. Un dato reciente encendió una luz roja en los bancos y emisoras de tarjetas: el 10% de los usuarios no logra siquiera pagar el monto mínimo de su resumen, algo que hasta hace poco era excepcional y que hoy revela un deterioro acelerado en la capacidad de pago.
El periodista especializado en economía Pablo Wende analizó este fenómeno en su columna en Río Negro Radio y advirtió que el incumplimiento del pago mínimo empuja a miles de personas a un ciclo de deuda que se vuelve difícil de remontar. “Quedar en mora implica tasas de refinanciación altísimas y penalidades enormes. Es un dato fuerte. Que no se pague el mínimo prácticamente no ocurría”, subrayó.
Wende explicó que el contexto actual combina dos factores: la caída del salario real y tasas de préstamos personales que hoy llegan al 150% o incluso 170% anual. Pero destacó un cambio estructural clave: la inflación dejó de licuar las cuotas.
“Hoy tenés una inflación mucho más baja y los salarios no ajustan al ritmo de antes. La cuota no se licúa. Representa un porcentaje de tu sueldo que siempre es el mismo”, sostuvo.
Muchas familias que financiaron consumo con cuotas pensando que la inflación diluiría el costo, ahora se enfrentan a montos fijos que pesan cada mes con la misma intensidad.
Un país, dos realidades: Neuquén se despega
Pese a la caída general del consumo, Wende marcó una diferencia para la región: Neuquén y el corredor petrolero muestran un comportamiento económico distinto.
“La reactivación es muy heterogénea. Una cosa es Neuquén, Vaca Muerta, donde se ve otra cosa; y otra son los grandes centros urbanos donde la situación viene más complicada y no derrama tan rápido”, dijo.
Mientras el país enfrenta una recesión profunda, la actividad vinculada a los hidrocarburos sostiene empleo, inversión y movimiento comercial en la zona.
Sin “colchón” financiero ante vencimientos en dólares
A nivel macroeconómico, el periodista utilizó una metáfora doméstica para describir la preocupación central de los próximos meses: no hay reservas suficientes para cubrir los pagos de deuda sin ayuda externa.
“El Gobierno no tiene colchón. Como cualquier familia que necesita un ahorro por si se pincha la goma del auto, hoy no tiene reservas”, graficó, en referencia a los USD 4.300 millones que vencen en enero.
De todos modos, se mostró prudente e incluso optimista sobre la capacidad del oficialismo para generar herramientas y confianza que permitan refinanciar esos compromisos.
La fotografía actual deja una conclusión clara: la Argentina atraviesa un momento en el que la macro y la microeconomía se conectan de manera directa en la vida cotidiana. Lo que ocurre con las reservas, la inflación y el crédito repercute en el bolsillo, la tarjeta y la posibilidad de llegar a fin de mes.
Fuente: Medios.

