Alegatos finales y máxima tensión: el juez define la responsabilidad del anestesiólogo en Roca

Tras tres intensas jornadas de audiencia, con la declaración de 14 testigos, peritos y profesionales de la salud, el juicio por la muerte de Valentín Mercado Toledo llegó a su momento decisivo en los tribunales de Roca. El juez Emilio Stadler dará a conocer este miércoles, a las 12:30, el veredicto que definirá la situación del anestesiólogo acusado por homicidio culposo, en un caso que volvió a poner bajo la lupa los controles y responsabilidades en procedimientos médicos considerados de baja complejidad.

La expectativa es alta entre familiares, partes y comunidad médica, ya que la sentencia podría marcar un precedente en torno a los estándares de supervisión durante intervenciones quirúrgicas pediátricas.

Durante los alegatos finales, el Ministerio Público Fiscal, representado por Gastón Britos Rubiolo, sostuvo que quedó demostrado que Valentín ingresó a quirófano con vida y nunca recuperó la conciencia debido a la impericia y negligencia del imputado.

“El cirujano y la médica de terapia intensiva pediátrica confirmaron que se trataba de una operación de baja complejidad. La familia del niño firmó un contrato con el anestesiólogo, donde se garantizaba presencia y cuidado permanente”, señaló Britos Rubiolo.

La acusación remarcó que el anestesiólogo autorizó el inicio de la cirugía con los controles correspondientes, pero, según testimonios de instrumentadores, enfermeros y otros profesionales, abandonó la sala en dos oportunidades y fue visto utilizando su teléfono celular durante el procedimiento.

Uno de los puntos expuestos fue la obstrucción del tubo traqueal por un coágulo. De acuerdo con la fiscalía, si no se hubiera aplicado adrenalina en ese momento, el niño habría fallecido en la sala de operaciones.

Los testimonios incorporados descartaron fallas técnicas: el monitor de anestesia funcionaba correctamente y siguió utilizándose en intervenciones posteriores. Según la acusación, el equipo fue desconectado en el tramo final de la cirugía y un enfermero advirtió la anomalía y lo reconectó, reforzando la sospecha de error humano.

Otra situación relevante fue la advertencia de cianosis por parte del personal instrumentador, que luego derivó en maniobras de reanimación y en la participación de otros anestesiólogos, quienes detectaron el coágulo que habría generado la hipoxia fatal.

Tanto la fiscalía como la querella coincidieron en que el resultado fue consecuencia directa de una falta de vigilancia adecuada.

La defensa pidió el sobreseimiento

Por su parte, la defensa del anestesiólogo rechazó las acusaciones y sostuvo que no hubo desatención. Argumentó que la hipoxia se produjo en forma súbita, como consecuencia del taponamiento del tubo traqueal, un evento que aseguraron: no pudo ser previsto. Con ese criterio, solicitaron el sobreseimiento por inexistencia de responsabilidad penal.

Con los alegatos finalizados, el juez de Garantías deberá evaluar los argumentos y la prueba producida durante el debate. Este miércoles, a las 12:30, llegará el momento de la decisión judicial, en un fallo que mantiene a familiares y a toda la comunidad expectantes.

Fuente: Medios.

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