La renuncia de Juan Ignacio Viñals a la conducción del PAMI Río Negro abrió un vacío de poder en uno de los organismos nacionales más sensibles de la provincia y activó una disputa interna entre los distintos sectores libertarios por su reemplazo.
El médico cipoleño dejó el cargo tras 19 meses de gestión y comunicó su decisión puertas adentro, alegando motivos personales.
El PAMI rionegrino atiende a más de 100 mil afiliados y concentra reclamos constantes por demoras, prestaciones y atención, por lo que su conducción es un cargo político de gran peso. Desde diciembre, la operación diaria quedó en manos del Coordinador Médico, Horacio Llamazares, mientras la sede central evalúa posibles nombres para cubrir la vacante.
Pero en Buenos Aires el debate aún no maduró y, según fuentes del organismo, no hay postulaciones firmes. El panorama se complejiza por la reconfiguración del ecosistema libertario local: la salida de Lorena Villaverde —quien había impulsado la designación de Viñals en 2024— dejó espacio para nuevas voces. Ahora pesan las opiniones del diputado reelecto Aníbal Tortoriello y del candidato al Senado Enzo Fullone, quienes buscan incidir en la definición.
La gestión de Viñals estuvo atravesada por una relación tensa con ATE, el gremio que tuvo un rol determinante en la caída de su antecesor, Carlos Montenegro, desplazado tras un conflicto sindical y denuncias sobre la presencia de referentes de La Libertad Avanza sin designación formal. Ese antecedente sigue marcando el pulso interno del organismo y condiciona cualquier futura conducción.
Con el mando transitorio de Llamazares y la discusión política abierta, la definición del nuevo jefe del PAMI Río Negro quedó en el centro de una negociación que excede lo administrativo y vuelve a exponer la fragilidad interna del espacio libertario en la provincia.

