Lo que comenzó como una tarea rutinaria terminó en una larga batalla judicial para una agente de la Policía de Río Negro. Mientras cumplía con la entrega de una cédula de notificación en una vivienda de Viedma, la uniformada se sobresaltó por la presencia de un perro, perdió el equilibrio en una escalera y cayó al suelo.
El golpe fue fuerte y le provocó lesiones en la cadera, la espalda baja, los glúteos y las piernas. La Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) que cubre a la fuerza reconoció el accidente y brindó asistencia médica hasta darle el alta, pero posteriormente negó la existencia de secuelas permanentes y rechazó pagar una indemnización.

Ante esa decisión, la mujer llevó su reclamo a la Justicia Laboral. En el expediente se incorporó el informe de una médica forense, quien revisó la historia clínica, evaluó a la agente y concluyó que la caída había causado un traumatismo en la zona lumbo-sacro-coccígea, con dolores persistentes y limitaciones funcionales. La profesional determinó una incapacidad parcial y definitiva del 8,7%, y aclaró que la lesión era compatible con el accidente laboral.
Pese a esos resultados, la ART insistió en que no existían secuelas incapacitantes y cuestionó tanto el dictamen forense como el trámite judicial. Sin embargo, los jueces de la Cámara del Trabajo de Viedma consideraron válidas las conclusiones médicas y remarcaron que la aseguradora no aportó argumentos técnicos suficientes para revertirlas.
Finalmente, el tribunal reconoció el derecho de la agente a recibir una compensación y ordenó el pago de una indemnización superior a los nueve millones de pesos, monto que deberá actualizarse al momento de la liquidación.
La sentencia fue dictada en primera instancia, por lo que la ART aún tiene la posibilidad de apelar la resolución.
Fuente: Medios.

