Las elecciones legislativas de medio término se celebran este martes 3 de noviembre en Estados Unidos y representan una prueba clave para el gobierno de Donald Trump. Los votantes definirán una nueva composición del Congreso, con la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernadores. Aunque el mandatario no aparece en las boletas, pidió a sus seguidores que voten por los republicanos con una consigna directa: “Piensen que estoy en la papeleta”.
El resultado determinará el margen de maniobra de Trump para avanzar con su agenda durante la segunda mitad de su mandato. Actualmente, el Partido Republicano cuenta con una mayoría de 218 a 214 en la Cámara baja y de 53 a 47 en el Senado. Las encuestas anticipan mejores perspectivas para los demócratas en Diputados, mientras que la disputa por el control de la Cámara alta aparece más incierta.

Uno de los interrogantes centrales es si la oposición podrá recuperar parte del respaldo que perdió en 2024, cuando Trump consiguió regresar a la Casa Blanca. El nivel de aprobación del presidente cayó en los últimos meses, aunque los republicanos todavía conservan posiciones competitivas en estados como Iowa y Kansas. En esos distritos, el mandatario llegó a suspender actos presenciales y reemplazarlos por intervenciones virtuales.
Entre las contiendas destacadas, la gobernadora demócrata de Nueva York, Kathy Hochul, competirá contra el republicano Bruce Blakeman, ejecutivo del condado de Nassau. En Michigan, Abdul El-Sayed y Mike Rogers disputarán un escaño en el Senado. También habrá elecciones legislativas en Florida, con María Elvira Salazar y Elliott Rodríguez, y en Iowa, donde competirán Mariannette Miller-Meeks y Christina Bohannan.

El voto latino y el desencanto con Trump
El comportamiento del electorado latino aparece como uno de los factores que pueden influir en el resultado. En 2024, una parte de esa comunidad se alejó de los demócratas y contribuyó al triunfo de Trump, atraída principalmente por sus promesas económicas. Sin embargo, el aumento del costo de vida y las políticas migratorias comenzaron a erosionar ese respaldo.
El malestar también alcanza a sectores de la comunidad cubanoamericana, que durante años acompañaron al Partido Republicano. Las dificultades económicas y el incremento de los precios generaron decepción entre votantes que habían respaldado al mandatario.

“Cambiaron su voto en 2024 por cuestiones relacionadas con los altos precios y las dificultades económicas del país que realmente los llevaron a considerar que la gestión del Gobierno de Biden fue decepcionante. Pero ahora el tema es que Trump es el que los está decepcionando”, explicó Robert Shapiro, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Columbia.
Los afroamericanos mantienen, en términos generales, su respaldo a los demócratas, aunque el descontento económico también había debilitado el apoyo de ese sector y de los votantes jóvenes en los comicios anteriores.
“Trump nos traicionó, dio un giro de 180 grados”, expresó Fernando Núñez, un estadounidense de 22 años de familia mexicana. El joven había apoyado al republicano por sus promesas de reducir los precios, terminar con las guerras en el exterior y publicar los archivos vinculados con Jeffrey Epstein.
Ahora cuestiona la falta de transparencia del Gobierno sobre ese caso y la guerra contra Irán, que, según el planteo del artículo, contribuye al encarecimiento de los combustibles y a una inflación que permanece por encima del 3%.

“La gasolina, el seguro, la comida: todo subió y está más caro que nunca”, se quejó Núñez, quien trabaja como vendedor y asegura que gana 1.600 dólares mensuales. También cuestionó el conflicto en Medio Oriente: “Se supone que no deberíamos estar en guerra con Irán. Solo estamos en esta guerra por culpa de Israel”.
El joven anticipó que votará por candidatos independientes, sin apoyar a republicanos ni demócratas.

El condado de Yuma, en Arizona, donde vive, refleja el giro hacia la derecha que experimentó parte del electorado latino. En esa región del suroeste estadounidense, marcada por la presencia del muro fronterizo con México, Trump ganó por una diferencia de 20 puntos en 2024. En Somerton, una localidad agrícola de población mayoritariamente latina y tradicionalmente demócrata, cerca del 40% de los habitantes lo votó.
Los testimonios recogidos en la zona reflejan el impacto del aumento de los precios de los alimentos y el diésel. El encarecimiento del combustible también afecta actividades recreativas locales, como conducir vehículos todoterreno por el desierto.
El respaldo al perfil empresarial de Trump tampoco parece conservar la misma fuerza. Un jardinero que prefirió no revelar su identidad resumió su desencanto: “Pensé que iba a arreglarlo todo, pero ahora no quiero tener nada más que ver con él”.
Otro inmigrante cuestionó sus políticas migratorias y afirmó: “Dijo que iba a perseguir los criminales. Eso no fue lo que pasó. Es un racista y punto”.

La economía, la principal preocupación de los votantes
El costo de vida ocupa un lugar central en la campaña. Según una encuesta del Pew Research Center, el 84% de los votantes considera que la economía es su principal preocupación.
El descontento se refleja en los testimonios de quienes ya participaron del voto anticipado. “Es ridículo. Todo ha subido, desde la gasolina hasta el transporte”, señaló Kyler Daugherty, un trabajador de la salud de 43 años, en Fort Lauderdale, Florida.

Los precios de aumentaron un 9,1% en septiembre, de acuerdo con cifras oficiales. El impacto es especialmente importante en Florida, donde gran parte de la población depende del automóvil para trasladarse. La escalada de los valores se produjo en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán y de las tensiones que afectan a los mercados energéticos.
“La gasolina afecta el transporte, los bienes, todo. Transportamos mucho por camión. Los boletos de avión han subido; mis boletos para ir a casa en Navidad ya se duplicaron”, afirmó Matthew Moore, un abogado de 63 años que también participó de la votación anticipada.

Trump había conseguido la reelección en 2024 con la promesa de reducir los precios, una de las principales preocupaciones que ya existían durante la administración de Joe Biden. Sin embargo, algunos votantes consideran que no cumplió con ese compromiso.
“No le creí en ese momento y no le creo ahora. Muchas cosas tienen que cambiar para que los precios bajen”, sostuvo Melissa Reer, una trabajadora social de 49 años, quien señaló que los aumentos en los seguros de automóviles y viviendas son actualmente sus principales preocupaciones.
El investigador del Brookings Institution William Galston atribuyó parte de la presión sobre los precios a dos decisiones del mandatario: la imposición de aranceles y la guerra con Irán. “Está en manos del presidente eliminar la mayoría de los aranceles que impuso (…) y poner fin a la guerra que comenzó”, afirmó.
Desde la Casa Blanca, en cambio, defienden que las medidas económicas del Gobierno están destinadas a revitalizar la actividad y mejorar la capacidad de compra de los estadounidenses.

Las dificultades económicas de los hogares estadounidenses
El malestar no se limita a los precios de los combustibles o los alimentos. Millones de familias tienen dificultades para cubrir gastos básicos, incluso cuando cuentan con integrantes que trabajan.
“Las dificultades económicas están empezando a extenderse en Estados Unidos, particularmente entre la clase media”, advirtió Symeria Hudson, directora ejecutiva de United Way Miami, una organización sin fines de lucro que trabaja en educación, estabilidad financiera y asistencia comunitaria.

Según las estimaciones de esa entidad, cerca del 41% de los 132 millones de hogares estadounidenses se encuentra por debajo del umbral conocido como ALICE. Esa medición identifica a personas que tienen empleo, pero cuyos ingresos no alcanzan para afrontar gastos esenciales como vivienda, alimentación, transporte y atención médica.
“Continuamos alentando a los responsables de políticas públicas a entender esos números”, señaló Hudson.
Las consecuencias se sienten incluso en el acceso a los medicamentos. Daugherty contó que debe reducir algunas dosis porque no puede afrontar los costos: “No sé cómo voy a pagar (mis medicamentos). Literalmente estoy recortando dosis de ciertas medicinas porque digo: ‘No puedo pagarlas’”.
En este escenario, las elecciones de medio término definirán no solo el equilibrio de fuerzas en el Congreso, sino también cuánto respaldo conserva Trump entre los sectores que fueron decisivos para su regreso al poder.

Fuente: Medios

