La llegada del papa León XIV a la Argentina contará con un amplio operativo de seguridad, tránsito y transporte público para recibir a millones de fieles. El obispo auxiliar de San Isidro y coordinador general de la visita, monseñor Raúl Pizarro, confirmó que se incrementarán las frecuencias de trenes, colectivos y subtes durante las actividades previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el religioso explicó que el lunes, declarado feriado nacional, los servicios de transporte funcionarán con refuerzos para facilitar los traslados. Sin embargo, advirtió que los asistentes deberán recorrer importantes distancias a pie para llegar a los distintos puntos de encuentro. “Todos vamos a tener que caminar. Algunos, 10 cuadras; otros, 20; otros, 30; otros, 40”, señaló, y recomendó concurrir con anticipación.

Pizarro confirmó que León XIV aterrizará el domingo 8 de noviembre a las 16.30 en Aeroparque, donde será recibido por el presidente Javier Milei. También aclaró que el mandatario no subirá al avión papal para saludarlo: “Eso es abajo. Eso es claramente abajo. El protocolo dice eso”.

La primera actividad del Pontífice será un homenaje al general José de San Martín en la plaza que lleva su nombre. Luego se trasladará a la Casa Rosada, donde mantendrá una reunión de aproximadamente 20 minutos con Milei. Posteriormente, ambos participarán de un encuentro en el Palacio Libertador con gobernadores, legisladores, integrantes del Poder Judicial y representantes del cuerpo diplomático.

Los recorridos del Papa en Buenos Aires, Córdoba y Luján
En Buenos Aires, León XIV recorrerá aproximadamente 20 cuadras en el Papamóvil por la avenida del Libertador hasta llegar al escenario instalado en las inmediaciones del Monumento de los Españoles. El público estará distribuido en sectores delimitados por vallas, con capacidad para entre 500 y 1.000 personas. Los espacios más cercanos al altar quedarán reservados para personas con discapacidad y autoridades religiosas y políticas.
El martes, el Papa viajará a Córdoba, donde celebrará una misa a las 10 en el predio de Fadea. Media hora antes realizará un recorrido en Papamóvil para saludar a los fieles. Quienes quieran participar podrán acercarse desde la noche anterior para asistir a una vigilia.

Después de la ceremonia, se trasladará al Arzobispado y realizará otro recorrido de tres kilómetros por la ciudad. Por la tarde llegará a la Catedral, donde mantendrá un encuentro con sacerdotes, seminaristas y religiosos.
Esa misma noche, ya de regreso en Buenos Aires, encabezará un encuentro multitudinario con jóvenes en las inmediaciones del Monumento de los Españoles. Antes de la actividad, también recorrerá el lugar en el Papamóvil.

El miércoles, luego de una visita al barrio porteño de Devoto, León XIV viajará a Luján para celebrar una misa a las 10. Allí realizará un trayecto de aproximadamente 2,9 kilómetros en el Papamóvil, desde la zona de la ruta 7 hasta las inmediaciones de la Basílica.
A lo largo del recorrido se instalarán pantallas gigantes, equipos de sonido, puestos de hidratación y baños químicos para facilitar la participación de los asistentes.
Pizarro advirtió que los estacionamientos habilitados estarán ubicados a unos cinco o seis kilómetros del centro de Luján, por lo que buena parte de los fieles deberá completar el trayecto caminando. La organización dispondrá de colectivos especiales para personas mayores y con dificultades de movilidad, aunque aclaró que el servicio no podrá cubrir las necesidades de toda la multitud.

El trabajo conjunto entre la Iglesia y el Gobierno
Durante la entrevista, el coordinador general también destacó la colaboración entre la Iglesia, el Gobierno nacional, la administración porteña y las autoridades provinciales y municipales para organizar la visita.
En ese sentido, planteó que las diferencias institucionales no deben impedir el diálogo y expresó: “Yo no quiero que el Gobierno piense como la Iglesia y que la Iglesia piense como el Gobierno”.

Además, recordó que los preparativos comenzaron el 13 de febrero, durante una reunión en la Cancillería, cuando todavía no se había oficializado la llegada del Pontífice. “Queremos empezar a dialogar y a trabajar juntos en pos de una Argentina mejor después del Papa también, no solo por tres días”, sostuvo.
Por último, Pizarro se refirió a la responsabilidad de coordinar una visita de semejante magnitud y expresó su agradecimiento por la tarea encomendada. “Es un honor y uno lo vive con una gratitud enorme”, afirmó, y definió su función como “un servicio también a la Iglesia y al pueblo argentino”.
Fuente: Medios

