Una organización dedicada a la venta de drogas y a la usurpación violenta de viviendas fue desarticulada en el partido bonaerense de La Matanza, tras una serie de operativos en los que la Policía secuestró más de 3.000 dosis de estupefacientes, armas de fuego, chalecos antibalas y una granada activa, que debió ser desactivada por personal especializado.
La investigación derivó en cinco allanamientos simultáneos: cuatro en distintos domicilios de La Matanza y uno en la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica. Allí está alojado el presunto jefe de la organización, identificado como Claudio Nahuel Ledesma Blanco, alias “El Gendarme”, quien habría coordinado las operaciones y dado órdenes a sus subordinados desde la cárcel.

Como resultado de los procedimientos, fueron aprehendidos un hombre de 39 años y una mujer de 22. En tanto, el interno quedó notificado en carácter de detenido e imputado en la causa. Durante el allanamiento de su celda, los efectivos secuestraron tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos.
Según fuentes policiales, la banda ocupaba viviendas mediante amenazas con armas de fuego para utilizarlas como espacios de almacenamiento, distribución y comercialización de estupefacientes. La maniobra también habría tenido como objetivo incrementar el patrimonio del presunto líder.

Uno de los puntos de venta funcionaba en Ciudad Evita y era conocido como “La Ventanita”, debido a que las drogas se comercializaban a través de una abertura de la vivienda. De acuerdo con la investigación, frente al inmueble se formaban largas filas de compradores. La propiedad ubicada enfrente, también usurpada, era utilizada como centro operativo y lugar de custodia.
Durante los allanamientos se incautaron 2.526 dosis de pasta base y 515 dosis de cocaína, todas fraccionadas para su comercialización. Además, los investigadores encontraron cinco millones de pesos en efectivo y otros cuatro teléfonos celulares.
El operativo también permitió secuestrar un importante arsenal: una escopeta calibre 12 cargada, una pistola ametralladora con numeración suprimida y tres pistolas marca Bersa, una calibre .22 y dos de 9 milímetros. Estas últimas tenían sus identificaciones adulteradas o directamente carecían de numeración.

A esos elementos se sumaron municiones de distintos calibres, cuatro equipos de comunicación tipo handy, chalecos antibalas, herramientas para el corte y fraccionamiento de drogas y anotaciones vinculadas con la actividad de la organización.
Fuente: Medios

