El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede propagarse rápidamente entre personas y provocar complicaciones graves, incluso la muerte. Aunque puede prevenirse mediante la vacunación, la circulación del virus continúa generando brotes en distintas partes del mundo, en un contexto marcado por la disminución de las coberturas de inmunización y los viajes internacionales.
La médica infectóloga pediátrica Virginia Verdaguer (M.N. 95.673) explicó que los brotes suelen producirse cuando el virus ingresa a comunidades donde hay personas sin vacunar, con esquemas incompletos o sin inmunidad comprobada.
Entre los factores que favorecen la propagación, la especialista mencionó la falta de información, las dificultades para acceder a las vacunas y las demoras en las consultas médicas. También advirtió sobre el riesgo de reintroducción del virus a través de viajeros procedentes de países donde la enfermedad continúa circulando.
Cómo se transmite el sarampión y por qué es tan contagioso
El virus se transmite por el aire mediante partículas respiratorias que una persona infectada elimina al respirar, hablar, toser o estornudar. Según Verdaguer, estas partículas pueden permanecer suspendidas en el ambiente hasta dos horas, lo que facilita el contagio incluso después de que la persona infectada se haya retirado.
La enfermedad tiene una elevada capacidad de transmisión: hasta nueve de cada diez personas susceptibles que tienen contacto con un caso pueden infectarse. Además, una persona puede contagiar desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la aparición de la erupción cutánea.
La especialista citó como ejemplo la situación registrada en Nueva York, donde, según los datos que mencionó, hasta el 3 de octubre de 2026 se habían notificado 108 casos de sarampión. De acuerdo con su explicación, la concentración de personas con esquemas de vacunación insuficientes favoreció la aparición de brotes.
Cuáles son los síntomas del sarampión
Los síntomas suelen aparecer entre siete y 14 días después del contacto con el virus. En una primera etapa, pueden confundirse con los de otras infecciones respiratorias.
Los principales signos son:
- Fiebre alta.
- Tos.
- Secreción nasal.
- Ojos rojos.
- Malestar general.
- Erupción en la piel que comienza en la cara y luego se extiende al resto del cuerpo.
Ante la aparición de fiebre y erupción cutánea, se recomienda consultar de inmediato a un profesional de la salud. Para evitar contagios en salas de espera, es importante llamar previamente al centro médico, si es posible, e informar que existe sospecha de sarampión.
También se aconseja comunicar antecedentes de viajes o contactos con personas infectadas y evitar asistir a la escuela, al trabajo o a otros espacios compartidos mientras se recibe orientación médica.
Qué complicaciones puede provocar
El sarampión no es una enfermedad necesariamente leve. Aunque muchas personas se recuperan, puede causar complicaciones que requieren hospitalización y, en algunos casos, dejan secuelas permanentes.
Entre las más frecuentes se encuentran la otitis, la diarrea y la neumonía, una de las principales causas de hospitalización asociadas a la enfermedad. También puede provocar encefalitis, una inflamación del cerebro que, aunque es poco frecuente, puede generar consecuencias neurológicas graves.
Además, la infección puede debilitar temporalmente el sistema inmunológico y aumentar la susceptibilidad a otras enfermedades. Durante el embarazo, se asocia con riesgos como el parto prematuro y otras complicaciones para la madre y el bebé.
Los grupos con mayor riesgo de desarrollar cuadros graves son:
- Niños menores de cinco años.
- Adultos.
- Mujeres embarazadas.
- Personas inmunocomprometidas.
- Personas con desnutrición.
Vacunación contra el sarampión: quiénes deben recibir las dosis
La vacunación es la principal herramienta para prevenir la enfermedad y reducir el riesgo de brotes. La vacuna Triple Viral protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, y se aplica de manera gratuita en hospitales públicos y vacunatorios.
Según el esquema informado para Argentina desde el 1 de enero de 2026, las dosis se organizan de la siguiente manera:
| Edad o grupo | Vacunación indicada |
| A los 12 meses | Primera dosis de Triple Viral para todos los niños y niñas. |
| Entre los 15 y 18 meses | Segunda dosis para quienes nacieron desde el 1 de julio de 2024. |
| A los 5 años, al ingreso escolar | Segunda dosis para quienes nacieron en 2021, 2022, 2023 y hasta el 30 de junio de 2024. |
Las dosis aplicadas durante campañas, operativos de bloqueo o brotes —incluidas las denominadas dosis cero— no reemplazan las correspondientes al calendario regular. Si una persona tiene una dosis atrasada, puede completar el esquema sin necesidad de comenzarlo nuevamente.

En el caso de las personas mayores de cinco años, adolescentes y adultos, la especialista indicó que deben acreditar dos dosis de vacunas con componente contra el sarampión y la rubéola aplicadas después del primer año de vida, o contar con una serología IgG positiva que demuestre inmunidad. Las personas nacidas antes de 1965 se consideran protegidas por su exposición al virus durante los años de circulación amplia en el país, según el criterio señalado por la médica.
Quienes no recuerden sus antecedentes o hayan perdido el carnet deben consultar en un vacunatorio o con un profesional de la salud para revisar los registros y determinar si necesitan completar las dosis.
Qué tener en cuenta antes de viajar al exterior
Los viajes internacionales pueden facilitar la reintroducción del sarampión en comunidades donde el virus ya no circula de manera habitual. Por eso, la especialista recomendó revisar el carnet de vacunación con suficiente anticipación antes de viajar, especialmente si el destino registra casos o brotes.
Los lactantes de entre seis y 11 meses que viajen a zonas de riesgo pueden necesitar una dosis anticipada. Sin embargo, esa aplicación no reemplaza las dosis regulares del Calendario Nacional de Vacunación, que deberán administrarse posteriormente según la edad.
Los niños mayores, adolescentes y adultos también deben comprobar que cuentan con las dosis recomendadas para su grupo etario. Ante dudas, es conveniente consultar antes del viaje para recibir orientación sobre la vacunación correspondiente.
Después de regresar, se debe prestar atención a la aparición de síntomas. Si durante el viaje o dentro de las tres semanas posteriores aparecen fiebre, erupción cutánea, tos, secreción nasal u ojos rojos, es importante buscar atención médica e informar el antecedente de viaje.
La infectóloga remarcó que mantener coberturas de vacunación elevadas en todas las comunidades es fundamental para prevenir brotes y proteger también a quienes no pueden recibir determinadas vacunas por indicación médica. Verificar el esquema individual y completar las dosis pendientes son medidas centrales para reducir la circulación del virus.
Fuente: Medios

