La presión por mantenerse siempre disponible y cumplir con las exigencias laborales puede afectar la salud mental y dificultar la recuperación emocional incluso después de terminar la jornada. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, especialistas remarcaron la necesidad de detectar las señales de agotamiento, derribar prejuicios y promover espacios de trabajo que prioricen el bienestar.
El desgaste profesional, la hiperconectividad y la falta de límites entre la vida personal y laboral pueden mantener al cerebro en un estado de alerta constante, que interfiere en los procesos de recuperación psíquica. Por eso, abordar la salud mental en el ámbito laboral implica no solo atender los problemas cuando aparecen, sino también prevenirlos y fomentar hábitos sostenibles.

“Promover la salud mental requiere vínculos que brinden contención, espacios seguros y momentos de reflexión para conectar con el presente. Estos elementos son pilares para construir un bienestar psíquico genuino y duradero en el ámbito profesional”, explicó Verónica Lapelle, directora de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano.
Cuáles son las señales de alerta del agotamiento laboral
La disponibilidad permanente puede hacer que el estrés se prolongue más allá del horario de trabajo. Cuando esa respuesta se mantiene en el tiempo, deja de cumplir una función adaptativa y puede manifestarse a través de síntomas físicos, emocionales y conductuales.

Fátima Barragán, coordinadora de la misma licenciatura, identificó tres grupos de señales que conviene reconocer:
- Alteraciones físicas y biológicas: dificultades persistentes para dormir, despertares tempranos asociados a preocupaciones laborales, dolores de cabeza por tensión y molestias gastrointestinales.
- Distanciamiento afectivo: apatía o indiferencia en los vínculos personales y profesionales, junto con una pérdida progresiva del sentido de propósito.
- Dificultad para experimentar placer e inestabilidad emocional: falta de disfrute en actividades recreativas, aplanamiento afectivo o episodios de llanto sin un desencadenante claro.
Reconocer estos síntomas permite intervenir antes de que el malestar se profundice y afecte otras áreas de la vida.

Cómo distinguir el cansancio del agotamiento persistente
Las especialistas destacaron que es importante diferenciar la fatiga habitual del agotamiento que requiere atención profesional. Mientras que el cansancio cotidiano suele mejorar después de una noche de sueño o un fin de semana de descanso, el agotamiento persistente puede continuar incluso al comenzar la jornada laboral y afectar el funcionamiento habitual de la persona.
En ese sentido, buscar ayuda profesional resulta fundamental cuando el sufrimiento emocional interfiere en las actividades diarias, el desempeño laboral o la salud física.

“El organismo necesita señales claras que permitan procesar la finalización de las exigencias cotidianas y dar lugar a la recuperación psíquica. Sentirse desbordado no refleja una falta de voluntad; cuando el sufrimiento compromete la funcionalidad cotidiana, el desempeño o la salud física, es una señal clara para buscar acompañamiento profesional”, señalaron las expertas.
Promover entornos laborales de contención, establecer límites entre el trabajo y la vida personal y reconocer las señales de alerta son medidas centrales para evitar que el desgaste se vuelva crónico y convertir el cuidado de la salud mental en una práctica cotidiana.
Fuente: Medios

