Un hombre irrumpió en una vivienda de Bariloche, fue sorprendido por el propietario y, durante un forcejeo, le apuntó a la cabeza con una pistola y simuló cargarla dos veces para exigirle la entrega de 100 mil dólares. El arma luego fue peritada y se determinó que era una réplica neumática, pero en ese momento la víctima no podía saberlo.
El delincuente escapó con parte de los objetos que había reunido, fue detenido y finalmente reconoció el hecho ante la Justicia. Por el robo recibió una condena de un año y seis meses de prisión en suspenso, por lo que no deberá cumplir la pena en una cárcel.
El episodio ocurrió el 7 de agosto de 2026, alrededor de las 20.43, en una vivienda de Bariloche. Según se estableció durante la investigación, Jorge René Moncada rompió el vidrio de una ventana para ingresar al domicilio. Una vez dentro, comenzó a recorrer los ambientes y a reunir distintos elementos que encontró en la propiedad, entre ellos ropa, herramientas, perfumes, un reloj y otros objetos.
El plan se frustró cuando la alarma de la vivienda alertó al propietario sobre la presencia de una persona en el interior. El hombre regresó a su casa y se encontró con Moncada todavía dentro del inmueble.
A partir de ese momento se produjo un forcejeo. Fue entonces cuando el acusado extrajo una pistola negra que llevaba entre sus prendas, la apoyó contra la frente del dueño de la vivienda y accionó el mecanismo en dos oportunidades, mientras le reclamaba dinero.
La exigencia quedó registrada en el expediente judicial: “Dame la plata, dame la plata, buscá los dólares, tenés 100 mil dólares”.
Pese a la amenaza, Moncada finalmente abandonó la casa y escapó con parte de los elementos que había conseguido reunir. El propietario salió detrás de él y, durante la huida, el acusado fue dejando objetos en el camino.
La Policía logró recuperar parte de los elementos sustraídos y posteriormente localizó a Moncada dentro de un establecimiento de la zona, donde fue reducido y detenido.
El arma era una réplica neumática
Uno de los aspectos centrales que surgió durante la investigación fue el tipo de arma utilizada. El Gabinete de Criminalística determinó que la pistola empleada durante el asalto no era un arma de fuego convencional, sino una pistola neumática con capacidad para disparar balines, similar en apariencia a un arma real.
Aunque el peritaje permitió establecer esa diferencia, durante el episodio la víctima tenía el arma apuntándole directamente a la cabeza y no podía determinar que se trataba de una réplica. La amenaza fue considerada dentro de la calificación penal del hecho.
En paralelo, la investigación permitió recuperar una parte importante del botín. Entre los elementos secuestrados había prendas de vestir, dos taladros Black & Decker, juegos de mechas y puntas, una linterna, un reloj, un kit de perfumes Burberry y una caja metálica que contenía billetes antiguos y de baja denominación.
El propietario de la vivienda también fue sometido a una revisión médica, que permitió constatar lesiones vinculadas con el forcejeo ocurrido durante el robo.
Una condena de prisión en suspenso
Con la investigación avanzada, Moncada decidió reconocer su responsabilidad y resolver la causa mediante un juicio abreviado. En ese marco, admitió haber cometido el hecho y aceptó la calificación de robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa.
La Fiscalía y la defensa acordaron una pena de un año y seis meses de prisión de ejecución condicional. Entre los elementos considerados para establecer la modalidad de cumplimiento estuvo que Moncada no tenía antecedentes penales computables. También se tuvo en cuenta la conformidad de la víctima con la resolución del expediente mediante un juicio abreviado.
Finalmente, el juez homologó el acuerdo y declaró a Moncada penalmente responsable, aunque la pena quedó en suspenso. Por ese motivo, pese a la violencia de la escena y la amenaza con el arma, no deberá cumplir la condena en prisión.
Fuente: Medios.

