Caso Galeano: una nueva pericia reveló cómo la reducción policial pudo agravar las lesiones que le provocaron la muerte

Caso Galeano: una nueva pericia reveló cómo la reducción policial pudo agravar las lesiones que le provocaron la muerte

Una nueva pericia médico-forense incorporada a la investigación por la muerte de José Galeano, ocurrida en noviembre de 2025 en el hospital Heller de Neuquén, profundizó el análisis sobre las lesiones que sufrió durante la intervención policial y sobre las condiciones en las que permaneció reducido antes de morir.

El estudio fue realizado por el médico forense Alejandro Cozzarin, quien analizó la historia clínica, el protocolo de autopsia, los estudios histopatológicos y toxicológicos y las imágenes de las cámaras del hospital. Su informe fue solicitado por la Fiscalía como parte de la investigación bajo los lineamientos del Protocolo de Minnesota, destinado a esclarecer muertes potencialmente ilícitas en las que pueden estar involucrados agentes estatales.

La autopsia ya había determinado que Galeano murió por un traumatismo torácico cerrado grave, fracturas costales bilaterales y un neumotórax, y que se trató de una muerte violenta. La nueva pericia buscó avanzar un paso más: establecer cómo se produjeron esas lesiones, qué efectos generaron las maniobras de reducción y si la intervención policial tuvo una incidencia directa en el desenlace fatal.

Entre las conclusiones que adquirieron relevancia para la investigación, Cozzarin describió los efectos que puede producir la posición de decúbito prono, es decir, con una persona boca abajo, especialmente cuando se combinan con otras restricciones físicas.

En ese contexto, el informe sostiene que mantener a una persona boca abajo puede reducir la capacidad de inspiración y limitar la entrada de aire. Si además los brazos permanecen extendidos hacia atrás, se dificulta el trabajo de algunos músculos respiratorios. Y si sobre esa posición se ejerce presión, la dificultad respiratoria puede incrementarse.

Al describir específicamente la forma en que Galeano fue trasladado, el especialista utilizó una expresión especialmente gráfica: “presa de caza”.

Según explicó, trasladar a una persona en esas condiciones, elevada desde los miembros y manteniendo restricciones físicas, puede profundizar la insuficiencia respiratoria. La conclusión se incorporó a un expediente en el que la Fiscalía intenta establecer qué relación existió entre las maniobras realizadas por los efectivos y las lesiones que terminaron provocando la muerte.

Qué determinó la nueva pericia sobre las lesiones

Uno de los puntos centrales del estudio fue establecer cuándo se produjeron las fracturas costales. Cozzarin concluyó que esas lesiones estaban vinculadas con el proceso que llevó a la muerte de Galeano y que no eran previas a su ingreso al hospital ni posteriores a su traslado policial al exterior.

El especialista también explicó las consecuencias fisiológicas de esas fracturas. Según el informe, las lesiones provocaron dolor y redujeron la capacidad mecánica de ventilación. Al mismo tiempo, aumentaron la demanda de oxígeno del organismo, en particular del corazón, en un momento en el que el sistema respiratorio no podía responder adecuadamente.

El cuadro se agravó con el neumotórax, definido por el médico como la presencia de aire en la cavidad pleural que comprime el pulmón e impide su funcionamiento normal. Si esa situación evoluciona sin una intervención rápida y eficaz, explicó, puede producir un shock y derivar en un colapso respiratorio fatal.

La Fiscalía también había pedido determinar si el consumo de sustancias podía haber incidido en el estado del paciente. Los estudios toxicológicos realizados en la causa habían detectado cocaína. El objetivo era establecer si Galeano presentaba algún nivel de alteración y, sobre todo, si esa condición podía interactuar con las maniobras de reducción y aumentar la demanda de oxígeno.

La posición boca abajo, uno de los puntos centrales de la investigación

El informe analizó de manera específica los efectos de mantener a Galeano en posición de decúbito prono.

Cozzarin señaló que, en determinadas condiciones, esa posición puede reducir la capacidad respiratoria en pocos minutos. La situación se puede agravar cuando la persona tiene los brazos hacia atrás y, especialmente, cuando se ejerce presión desde arriba.

En el caso de Galeano, el perito sostuvo que la forma en la que fue trasladado desde el interior del hospital hacia el exterior empeoró la insuficiencia respiratoria.

La conclusión también fue relacionada por la Fiscalía con los registros audiovisuales de las cámaras del Heller. En esas imágenes se observa cómo varios policías participaron de la reducción y posteriormente trasladaron al paciente fuera de la guardia. La investigación sostiene que Galeano fue retirado con vida y que, cuando volvió a ingresar al edificio, ya no presentaba signos vitales.

El cruce entre las imágenes y las lesiones es, precisamente, uno de los elementos centrales de la causa. Una pericia anterior realizada por la especialista Julia Villalba, que analizó los registros de las cámaras, había considerado compatibles y plausibles las maniobras observadas con las lesiones que presentaba Galeano, aunque sin atribuir cada lesión a un policía determinado.

“Como una bolsa de papas”

Las conclusiones del nuevo informe también guardan relación con los testimonios de trabajadores del hospital y personas que estaban en la guardia aquella madrugada.

Una de las empleadas describió que los efectivos se llevaron a Galeano “como una bolsa de papas”. Según los testimonios incorporados al expediente, fue trasladado con los pies arrastrándose y luego reingresado en una posición similar, boca abajo y esposado.

Esos relatos fueron considerados por la Fiscalía al reconstruir los minutos finales del paciente. De acuerdo con la acusación, después de permanecer aproximadamente 15 minutos en el exterior del hospital, Galeano fue trasladado nuevamente hacia la guardia manteniendo la misma postura. Una vez dentro, los policías lo dejaron en el piso y recién entonces retiraron las esposas.

Los médicos intervinieron cuando advirtieron que no tenía signos vitales e intentaron reanimarlo, pero finalmente constataron su muerte.

Cuánto tiempo pudo haber sobrevivido

Otro de los interrogantes planteados por la Fiscalía fue cuánto tiempo podía haber sobrevivido Galeano desde el momento en que sufrió las fracturas costales, el traumatismo torácico y el neumotórax.

La estimación del médico forense fue de “minutos: no más de 30 o 60 minutos”.

El informe respondió además afirmativamente a dos preguntas consideradas centrales: si el cuadro traumático tenía por sí solo capacidad para provocar la muerte y si la reducción traumática tuvo una incidencia directa en el fallecimiento.

Ese último punto es especialmente relevante porque la investigación judicial busca establecer no solamente de qué murió Galeano, sino cómo se produjeron las lesiones y cuál fue la incidencia concreta de la intervención policial en el desenlace.

Qué pasó con los policías investigados

La causa llegó a una instancia decisiva en septiembre de 2026. La Fiscalía había acusado a seis efectivos por homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento del deber, pero el juez de garantías Luciano Hermosilla hizo lugar a la imputación respecto de cuatro: Gino Edgardo Facci, Marcelo Alejandro Orellana, Tomás Francisco Ontiveros y Milton Félix Adrián Torrico.

Los policías Daniel Alejandro Reyes y Sabino Severino Barros no fueron imputados en esa instancia. El magistrado consideró que, con la evidencia reunida hasta ese momento, no estaban dadas las condiciones para acusarlos formalmente, aunque dejó abierta la posibilidad de que una nueva producción de prueba permita eventualmente avanzar contra ellos.

La Fiscalía había solicitado que la investigación fuera considerada caso complejo y que tuviera un plazo de un año, principalmente por la necesidad de producir nuevas pericias. Entre esas medidas se encuentra un estudio a cargo de la Policía Federal, que deberá analizar las imágenes del hospital y la información médico-forense incorporada al expediente.

La discusión sobre el Protocolo de Minnesota

El caso también abrió un debate sobre la aplicación del Protocolo de Minnesota, un estándar de Naciones Unidas para investigar muertes potencialmente ilícitas y, especialmente, aquellas ocurridas bajo responsabilidad o custodia estatal.

La Fiscalía indicó que recurrió a esos lineamientos porque Galeano murió después de una intervención policial dentro de un hospital. El objetivo es que la investigación determine no solo la causa médica del fallecimiento, sino también las circunstancias que condujeron a la muerte y las eventuales responsabilidades individuales.

La causa plantea además una discusión jurídica diferente entre la Fiscalía y la querella. Mientras el Ministerio Público Fiscal acusó a los cuatro policías como autores de un homicidio simple cometido en exceso del cumplimiento del deber, la querella consideró que la conducta podría encuadrarse como torturas seguidas de muerte.

En ese contexto, el nuevo informe de Cozzarin adquiere especial importancia. Sus conclusiones ponen el foco en la combinación de fracturas costales, neumotórax, restricción física y posición de decúbito prono, y sostienen que ese conjunto de factores pudo generar una insuficiencia respiratoria agravada y acelerar el fallo cardiorrespiratorio.

La investigación continúa abierta. Ahora, las nuevas pericias deberán ayudar a determinar con mayor precisión qué maniobras provocaron las lesiones, cómo incidió cada una en el deterioro de Galeano y cuál fue la responsabilidad concreta de los policías que participaron del procedimiento.

Fuente: Medios.

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