El viaje de Javier Milei a Inglaterra pasó de ser una posibilidad concreta a quedar definitivamente descartado luego de varias semanas de anuncios cruzados y cambios de agenda. El Presidente tenía previsto viajar a Londres para participar de actividades vinculadas con inversiones, pero la nueva postura del Gobierno sobre la soberanía de las Islas Malvinas terminó condicionando la visita.
Tras la primera mitad del año, el jefe de Estado y su equipo comenzaron a trabajar en la organización del denominado “Londres Week”, previsto para fines de octubre. La propuesta buscaba replicar el formato del “Argentina Week”, realizado entre el 8 y el 11 de marzo en Nueva York, con el objetivo de presentar el modelo económico libertario ante empresarios y promover nuevas inversiones.

Milei incluso tenía la expectativa de convertirse en el primer presidente argentino desde Carlos Menem, en 1998, en viajar al Reino Unido. En ese momento, la cuestión Malvinas no formaba parte de las principales preocupaciones vinculadas con la visita, según había trascendido desde el propio entorno del Gobierno.

El giro por Malvinas
El escenario comenzó a modificarse a partir de distintas señales relacionadas con el reclamo argentino por las Islas. Una de ellas ocurrió durante el último Mundial, cuando la Selección argentina mostró una bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” luego de vencer a Inglaterra en las semifinales.
A esto se sumó la postura de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien respaldó la decisión de la organización de impedir el ingreso de público con inscripciones vinculadas con el archipiélago en disputa.

Por esos mismos días, el oficialismo sufrió un revés en el Senado al intentar aprobar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluía un artículo cuestionado por permitir la compra de tierras sin límites por parte de extranjeros. En defensa de la iniciativa, el canciller Pablo Quirno había señalado que un extranjero, “si quería”, podía comprarse un pueblo.
La frase generó malestar y volvió a instalar el debate sobre la defensa de las tierras nacionales. La discusión también derivó en movilizaciones frente al Congreso para rechazar el proyecto.

Un viaje que siguió en duda
Pese a esas señales, Milei mantuvo durante varias semanas la posibilidad de viajar a Inglaterra. Su entorno incluso había difundido que la visita continuaba en pie. En las últimas horas, distintos sectores del oficialismo llegaron a confirmar que el Presidente viajaría a fines de octubre y que tenía previsto dar una charla en la Universidad de Oxford.
Sin embargo, posteriormente se modificó nuevamente la versión y se indicó que Milei encabezaría una reunión con empresarios, dejando de lado el proyecto original del “Londres Week”.

Al mismo tiempo, desde Balcarce 50 y Cancillería comenzaron a surgir dudas sobre la conveniencia de la visita. El cambio de posición del Gobierno respecto de Malvinas generaba interrogantes sobre cómo sería recibido un viaje presidencial a Londres sin una definición clara sobre la disputa por la soberanía.
Finalmente, el Gobierno decidió suspender el viaje.
La ofensiva del Gobierno por la soberanía
En paralelo, el Poder Ejecutivo avanzó con una serie de medidas destinadas a reforzar su postura sobre Malvinas y controlar la narrativa alrededor del conflicto.
Entre ellas, anunció el envío al Congreso de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca establecer sanciones para empresas y personas vinculadas con la explotación de recursos en las Islas sin autorización argentina. Además, el Gobierno comenzó a presentar denuncias contra las firmas involucradas.

También anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego. En ese marco, los ministros Carlos Presti, de Defensa, y Pablo Quirno, de Relaciones Exteriores, viajarán este viernes a la provincia para recorrer la zona.
“Desde el anuncio en cadena nacional, ya abrimos procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas que operan directa o indirectamente la cuenca Malvinas sin nuestra autorización”, sostuvo Milei el pasado miércoles.

El Gobierno también aprovechó la revisión que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió realizar sobre la cuestión Malvinas para profundizar su ofensiva diplomática. Sin embargo, distintas autoridades británicas se pronunciaron en contra de la postura argentina.

Así, el viaje que Milei había comenzado a proyectar como una oportunidad para promover inversiones terminó condicionado por el giro político sobre Malvinas y por una sucesión de anuncios, cambios y contradicciones dentro del propio oficialismo.
Fuente: Medios

