El Concejo Deliberante de Bariloche debate un proyecto de ordenanza que propone modificar el código de edificación de la ciudad para aumentar la capacidad constructiva y promover una mayor densidad de viviendas en el área céntrica. La iniciativa también apunta a fortalecer el corredor comercial de la calle Onelli y ya obtuvo dictamen para avanzar en su tratamiento legislativo.
El proyecto fue presentado por el concejal Leandro Costa Brutten, del bloque Incluyendo Bariloche, junto con el Colegio de Arquitectos de Río Negro. La propuesta plantea revisar una normativa vigente desde 1979 y habilitar nuevas alturas en unas 3.250 parcelas ubicadas en sectores linderos al microcentro.
El debate se desarrolló este martes en la comisión de Gobierno y Legales, con la participación de representantes del Ejecutivo municipal, concejales y profesionales vinculados al urbanismo. Uno de los principales argumentos a favor de la iniciativa es la necesidad de concentrar el crecimiento en las zonas que ya cuentan con infraestructura, servicios y posibilidades de movilidad, en lugar de continuar extendiendo la mancha urbana.
Fabiela Orlandi, integrante del Colegio de Arquitectos, cuestionó el actual modelo de expansión y sostuvo que “hoy estamos mandando a la gente a vivir lejos del equipamiento, de la infraestructura, y seguimos extendiendo la ciudad”. Según señaló, esta situación termina afectando especialmente a quienes tienen menores recursos y deben trasladarse mayores distancias para acceder a servicios.

Qué alturas se podrían habilitar
Uno de los principales cambios propuestos está relacionado con las alturas máximas permitidas en distintos sectores del área céntrica. La iniciativa alcanza arterias como Clemente Onelli, Vice Almirante O’Connor, Belgrano y la avenida Juan Manuel de Rosas.
En el área B, correspondiente al subcentro de Onelli, el proyecto fija una altura máxima de 16,75 metros, lo que permitiría construir edificios de planta baja más cinco pisos. En otros sectores, las alturas serían todavía mayores.
Para O’Connor, entre Palacios y Diagonal Capraro, y para la avenida Juan Manuel de Rosas, se plantea un máximo de 19,95 metros, equivalente a planta baja más seis pisos. En tanto, el tramo de O’Connor comprendido entre la avenida 12 de Octubre y Palacios podría alcanzar los 21,90 metros, permitiendo edificios de hasta siete pisos.

Costa Brutten explicó que la modificación busca además fortalecer la calle Onelli como corredor comercial y urbano, al considerar que históricamente esa zona quedó relegada frente a otros sectores del centro de la ciudad.
El proyecto también contempla cambios en las reglas vinculadas con espacios de ventilación e iluminación, patios internos, cuerpos salientes como balcones y el régimen de cocheras y estacionamientos.
El Ejecutivo prepara una propuesta propia
Mientras el proyecto avanza en el Concejo, el Ejecutivo municipal trabaja en una iniciativa propia para modificar y ordenar la normativa urbanística de Bariloche. La secretaria de Planeamiento Territorial, Sofía Maggi, confirmó que su área ya completó una etapa de diagnóstico y que ahora prepara una propuesta que deberá ser discutida con la comunidad.
Maggi coincidió en que la normativa vigente presenta problemas y consideró necesario avanzar en una actualización. Sin embargo, desde el Ejecutivo remarcaron que cualquier modificación integral debería contemplar mecanismos de participación ciudadana.

En esa línea, Joaquín Bosch, arquitecto y asesor en planificación urbana del municipio, explicó que una reforma del código de planeamiento o edificación debe pasar por el Consejo de Planificación Municipal (CPM). También reconoció la necesidad de revisar las reglas actuales ante las características del crecimiento que experimentó Bariloche.
La coexistencia de ambas iniciativas abre ahora una discusión sobre cuál será el camino para actualizar una normativa que lleva décadas vigente y cómo se definirá el modelo de crecimiento de la ciudad.
También proponen terrazas gastronómicas y culturales
El proyecto que se encuentra en debate incorpora además una propuesta novedosa: la creación de un régimen para habilitar “terrazas, miradores y rooftops gastronómicos y culturales”.
Estos espacios podrán ubicarse sobre el nivel de la sala de máquinas de edificios existentes o ser contemplados desde el diseño de nuevas construcciones. La iniciativa permitiría su incorporación tanto en edificios de viviendas colectivas como en emprendimientos turísticos, comerciales y hoteles.
Para funcionar, deberán contar con accesos adecuados, salidas de emergencia, sistemas de elevación acordes al público previsto y medidas de aislamiento acústico. En edificios ya construidos, además, la incorporación de estos espacios requerirá la conformidad del consorcio, de acuerdo con las mayorías previstas en cada reglamento de copropiedad.
El debate legislativo pone así sobre la mesa una discusión más amplia sobre el futuro urbano de Bariloche: cómo densificar las áreas que ya tienen infraestructura, cómo preservar las condiciones de habitabilidad y qué tipo de desarrollo edilicio necesita la ciudad para acompañar su crecimiento.
Fuente: Medios.

