La Laguna Torre, uno de los paisajes más emblemáticos de El Chaltén, Santa Cruz, es también el escenario de una amenaza natural que científicos vienen estudiando desde hace años. Especialistas del CONICET advierten sobre la necesidad de contar con un sistema de monitoreo permanente y una alerta temprana frente a la posibilidad de que un deslizamiento de la ladera del Cerro Solo provoque una inundación repentina de origen glaciar.
La preocupación volvió a tomar fuerza tras la reciente tragedia ocurrida en la frontera entre Nepal y China, donde el colapso de una masa glaciar desencadenó una crecida de enorme magnitud. Aunque los fenómenos no son idénticos, los investigadores señalan que existen mecanismos comparables relacionados con desprendimientos, masas de hielo y agua acumulada en zonas de alta montaña.
El riesgo en El Chaltén está asociado principalmente a la evolución del glaciar Torre y la ladera norte del Cerro Solo. Investigaciones de especialistas de la UBA-CONICET ya detectaron movimientos activos en esa ladera y analizan qué consecuencias podría tener un deslizamiento sobre la laguna.
Una ladera que perdió parte de su sostén natural
El problema está relacionado con el retroceso del glaciar Torre. A medida que el hielo pierde superficie y espesor, algunas laderas que antes estaban contenidas por la masa glaciar quedan más expuestas y pueden comenzar a deformarse.
La investigadora Daniela Schmidt, que desarrolla su trabajo doctoral en el CONICET bajo la dirección del geólogo Diego Winocur, estudia precisamente el riesgo geológico asociado a la Laguna Torre y su posible impacto sobre El Chaltén.
Según las investigaciones, en la ladera norte del Cerro Solo existe un deslizamiento activo registrado desde fines de la década de 1990. Los estudios muestran además que su velocidad aumentó desde comienzos de la década de 2000.
El temor es que una parte de esa ladera pueda desprenderse y caer sobre la Laguna Torre.
Qué podría ocurrir si la ladera se desprende
Un deslizamiento de gran magnitud podría desplazar violentamente el agua acumulada en la laguna y generar una ola de grandes dimensiones.
Ese fenómeno es conocido como GLOF, por las siglas en inglés de Glacial Lake Outburst Flood, es decir, una inundación repentina asociada al vaciamiento o desborde de un lago de origen glaciar.
En el caso de la Laguna Torre, el desplazamiento de una importante cantidad de roca y sedimentos podría generar una ola capaz de sobrepasar la barrera natural que contiene el lago y avanzar hacia el río Fitz Roy, que nace de ese sistema.
La amenaza no consistiría únicamente en agua. Una eventual crecida podría transportar rocas, sedimentos, grandes bloques, troncos y otros materiales, aumentando su capacidad destructiva.
Los investigadores ya plantearon que una situación de este tipo podría alcanzar sectores de El Chaltén, por lo que consideran necesario reforzar las medidas de prevención y preparación.

Un riesgo estudiado, pero sin fecha posible
Uno de los principales problemas es que no puede determinarse una fecha exacta para un eventual deslizamiento. La evolución de la ladera depende de múltiples factores y los especialistas no pueden establecer cuándo podría producirse una ruptura.
Sin embargo, sí pueden identificarse algunas condiciones capaces de aumentar el riesgo. Entre ellas aparecen lluvias muy intensas, grandes acumulaciones de nieve durante el invierno y períodos de temperaturas anormalmente elevadas durante el verano.
El aumento de las temperaturas puede afectar además al permafrost, el suelo permanentemente congelado que contribuye a estabilizar las laderas de montaña. Cuando estas condiciones cambian, pueden generarse nuevas fracturas y movimientos en sectores que ya presentan inestabilidad.
Un deslizamiento de millones de metros cúbicos
Las estimaciones realizadas sobre la ladera del Cerro Solo ubican el volumen potencial de material involucrado en el orden de millones de metros cúbicos.
Aunque se trata de un volumen menor que el desprendimiento que desencadenó la reciente tragedia en el Himalaya, los investigadores señalan que el mecanismo de generación de una gran ola por desplazamiento súbito de material dentro de un cuerpo de agua es comparable.
El caso de Nepal volvió a demostrar el enorme poder destructivo que pueden alcanzar estos procesos en zonas de montaña. El desastre del 26 de agosto provocó una crecida repentina después del colapso de una masa glaciar y dejó un saldo que aumentó rápidamente durante los días posteriores, mientras continuaban las tareas de rescate.
La necesidad de una alerta temprana
Ante este escenario, científicos, especialistas en gestión del riesgo e instituciones vinculadas con El Chaltén y el Parque Nacional Los Glaciares vienen planteando la necesidad de avanzar con un sistema de monitoreo en tiempo real y una alerta temprana.
La propuesta incluye realizar un seguimiento permanente de la ladera norte del Cerro Solo y del río Fitz Roy, además de establecer un protocolo de emergencia para la localidad. Estas necesidades fueron discutidas en encuentros entre investigadores, autoridades y representantes de la comunidad.
La idea es contar con información que permita detectar cambios en el comportamiento de la ladera y, ante una situación crítica, disponer de tiempo para activar una eventual evacuación.
El Honorable Concejo Deliberante de El Chaltén también abordó recientemente la cuestión y recibió información técnica de Diego Winocur sobre el riesgo de un posible GLOF en el valle del Cerro Torre.
Una amenaza que requiere prevención
La advertencia de los investigadores no significa que una inundación vaya a ocurrir de manera inevitable, sino que existe un riesgo geológico que puede ser estudiado, monitoreado y gestionado.
El retroceso del glaciar Torre y la evolución de la ladera del Cerro Solo forman parte de un proceso natural de largo plazo, pero el cambio en las condiciones climáticas puede modificar la estabilidad de estos ambientes.
Por eso, para una localidad turística como El Chaltén, visitada durante todo el año por miles de personas, contar con monitoreo permanente, información científica y protocolos de emergencia aparece como una de las principales herramientas para reducir la vulnerabilidad.
La experiencia reciente de Nepal dejó una señal contundente: en ambientes de montaña, un desprendimiento puede transformar en cuestión de minutos un fenómeno geológico localizado en una inundación de enorme escala. En Santa Cruz, los científicos buscan que el conocimiento y la prevención permitan estar preparados mucho antes de que eso pueda ocurrir.
Fuente: Medios.

