El viento es uno de los principales recursos energéticos de la Patagonia y en Río Negro podría adquirir un nuevo protagonismo: además de generar electricidad mediante parques eólicos, podría convertirse en una fuente de energía para producir hidrógeno verde.
La posibilidad surge de un estudio de prefactibilidad elaborado para la provincia por el Fraunhofer Institute for Energy Economics and Energy System Technology (IEE). El informe señala que la velocidad media del viento en Río Negro alcanza los 8,65 metros por segundo, un registro que ofrece condiciones favorables para pensar en proyectos eólicos asociados a la producción de este combustible.
La conexión entre ambos recursos está en la electricidad necesaria para fabricar hidrógeno. El proceso se denomina electrólisis y consiste en utilizar electricidad para separar el hidrógeno del oxígeno presente en el agua.
Para que el hidrógeno sea considerado “verde”, la electricidad utilizada debe provenir de fuentes renovables, principalmente energía eólica o solar. Por eso, la disponibilidad y calidad del recurso eólico son factores determinantes para desarrollar este tipo de proyectos.
En Río Negro, además, el potencial del viento se combina con otros recursos energéticos, como el agua y la generación hidroeléctrica del Comahue, lo que amplía las posibilidades para construir una matriz renovable diversificada.
Cerro Policía, una zona con potencial eólico
Entre los sectores identificados con condiciones favorables aparece Cerro Policía, ubicado en el centro-norte de la provincia. El estudio del Fraunhofer IEE, difundido por Patagonia Ambiental, señala a esta zona como una de las alternativas para avanzar en el desarrollo de generación eólica.
Río Negro también cuenta con otros proyectos de energías renovables que podrían contribuir a ampliar la capacidad de generación necesaria para una futura cadena de producción de hidrógeno. La principal ventaja de convertir electricidad renovable en hidrógeno es que la energía puede transformarse en un producto que se almacena y transporta.
Esto permitiría utilizarla posteriormente en sectores donde resulta más complejo electrificar directamente sus procesos o reemplazar los combustibles fósiles.
Una alternativa para la industria y el transporte pesado
El hidrógeno verde tiene potencial para incorporarse en actividades como la producción de acero y fertilizantes, además de distintos procesos industriales. También aparece como una alternativa para el transporte pesado y marítimo, dos sectores en los que la electrificación directa presenta mayores dificultades.
Otra de sus posibles aplicaciones es el almacenamiento de energía renovable. De esta manera, la electricidad generada cuando existe disponibilidad de viento o sol podría convertirse en hidrógeno y utilizarse posteriormente. Para Río Negro, este desarrollo también tiene una dimensión logística.
La ubicación de Sierra Grande y Punta Colorada, sobre la costa atlántica, podría convertirse en un factor estratégico para una eventual producción destinada tanto al mercado interno como a la exportación.
La combinación entre recursos naturales, infraestructura, capacidades científicas y salida al mar forma parte de los elementos contemplados por la estrategia provincial para desarrollar una economía vinculada al hidrógeno verde.
El desafío de transformar el potencial en una industria
Contar con un recurso eólico favorable es solo el primer paso. La producción de hidrógeno a escala industrial requiere inversiones en parques eólicos, electrolizadores, almacenamiento, transporte e infraestructura portuaria. Además, el sector todavía enfrenta desafíos relacionados con los costos de producción y la eficiencia tecnológica.
Por eso, el desarrollo de una cadena de hidrógeno verde no dependerá únicamente de la disponibilidad de viento y agua. También será necesario alcanzar condiciones económicas que permitan que el combustible sea competitivo frente a otras alternativas energéticas. En ese escenario, el recurso eólico aparece como una de las principales fortalezas de Río Negro.
El viento patagónico podría convertirse así en el primer eslabón de una nueva cadena energética, capaz de vincular generación renovable, industria, infraestructura y exportaciones y de abrir nuevas oportunidades para la provincia.
Fuente: Medios.

