A 44 años de la Guerra de Malvinas, el excombatiente Eduardo Canitrot regresó al archipiélago donde combatió como soldado conscripto en 1982 para cumplir una promesa que había quedado pendiente durante más de cuatro décadas.
Acompañado por una de sus hijas, Canitrot recorrió Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y distintos lugares donde se desarrolló el conflicto, en un viaje marcado por el recuerdo de sus compañeros caídos.

El veterano, que actualmente preside la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar, había integrado durante la guerra el Batallón Logístico 10 de la X Brigada de Infantería. Tenía menos de 20 años cuando llegó a las islas y permaneció allí durante el enfrentamiento entre Argentina y el Reino Unido.
Durante su recorrido, desplegó una bandera argentina en distintos puntos del archipiélago, incluida la zona de Puerto Argentino y Monte Harriet. Las imágenes del viaje fueron compartidas en redes sociales y generaron numerosas muestras de reconocimiento.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar en el cementerio argentino de Darwin, donde Canitrot visitó la tumba de Pedro Larrosa, uno de sus compañeros durante la guerra. Allí recordó la promesa que le había hecho y que finalmente pudo cumplir después de 44 años.
“Cumplí con lo que te prometí, Pedro”, escribió el excombatiente al compartir las imágenes del homenaje. Durante su visita también recordó a los demás soldados que murieron durante el conflicto y a los veteranos que atravesaron las consecuencias de la posguerra. En otra de sus publicaciones expresó su homenaje “por los caídos, por los que quedaron aquí en las islas y en el mar, por los que no pudieron soportar y se quitaron la vida” y por todos los argentinos que dieron su vida por la bandera.
En Puerto Argentino, otro de los momentos que tuvo mayor repercusión fue cuando Canitrot recorrió las inmediaciones de un mástil donde flamea la bandera británica mientras sostenía la enseña argentina.

El excombatiente también llevó la bandera a Monte Harriet, donde registró un video con la insignia nacional flameando frente al paisaje de las islas. “Mi bandera no se arrodilla ante nadie”, expresó en ese momento.
El recorrido incluyó además otros escenarios de la guerra, como Pradera del Ganso y Monte Kent, además del lugar donde Canitrot había permanecido durante buena parte del conflicto.
El regreso a las islas significó para el veterano reencontrarse con los lugares que marcaron su juventud y rendir homenaje a quienes no regresaron de la guerra, en un viaje atravesado por la memoria de Malvinas y el recuerdo de sus compañeros.
Fuente: Medios

