El Trambús T1 comenzó a marcar una nueva etapa en el transporte público de la Ciudad de Buenos Aires con la incorporación de tecnología eléctrica y sistemas inteligentes que buscan mejorar la velocidad, la seguridad y la experiencia de los pasajeros.
Las nuevas unidades recorrerán un corredor de 22 kilómetros que conectará Nueva Pompeya con Aeroparque sin atravesar el centro porteño. El objetivo del servicio es reducir hasta un 40% los tiempos de viaje y completar el recorrido en menos de una hora.
Aunque circula sobre neumáticos como un colectivo tradicional, el Trambús incorpora características propias de los tranvías modernos y de los vehículos eléctricos de última generación, como monitoreo en tiempo real, asistencia avanzada a la conducción y herramientas para optimizar la circulación.

Uno de los principales avances del Trambús es su sistema de propulsión completamente eléctrico. Cada unidad cuenta con baterías de litio de alta densidad que permiten una autonomía de hasta 270 kilómetros con una sola carga.
Esta capacidad facilita que los vehículos puedan cumplir una jornada completa de servicio sin interrupciones para recargar energía, incluso en momentos de alta demanda.
Además, incorpora tecnología de frenado regenerativo, que permite recuperar parte de la energía generada durante las frenadas y desaceleraciones para almacenarla nuevamente en las baterías. Esto mejora la eficiencia del sistema y reduce el consumo eléctrico.
Al funcionar con energía eléctrica, el Trambús elimina las emisiones directas de gases contaminantes y contribuye a disminuir el impacto ambiental del transporte urbano.

También genera menos ruido que los colectivos tradicionales con motores diésel, lo que permite una circulación más silenciosa en las zonas urbanas. A esto se suma una aceleración más progresiva que mejora el confort tanto para los pasajeros como para los conductores.
Las unidades cuentan con sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), similares a los utilizados en vehículos de última generación. Entre sus principales herramientas se encuentran las cámaras de visión 360 grados y los espejos digitales, que reemplazan los retrovisores tradicionales mediante pantallas de alta definición. Estos dispositivos permiten ampliar el campo visual, reducir puntos ciegos y mejorar la conducción en condiciones de baja visibilidad.
Además, incorpora sensores para detectar peatones y ciclistas, junto con radares que calculan la distancia con otros vehículos. Ante una posible situación de riesgo, el sistema emite alertas visuales y sonoras para ayudar al conductor a prevenir accidentes.
El Trambús también incorpora tecnología de conexión con el sistema de tránsito porteño. Mediante GPS y telemetría, las unidades transmiten información en tiempo real para optimizar su recorrido. Cuando un vehículo se aproxima a un cruce con carril exclusivo, el sistema puede comunicarse con la red semafórica para favorecer el paso y mantener una mayor velocidad comercial.
Desde el centro de control operativo se monitorean datos como el estado de las baterías, la ubicación, la velocidad, la cantidad de pasajeros y el funcionamiento de los componentes electrónicos y mecánicos.

WiFi, USB y accesibilidad para los pasajeros
El nuevo transporte también suma mejoras en la experiencia de viaje. Las unidades cuentan con piso bajo continuo, una característica que facilita el acceso de personas con movilidad reducida, adultos mayores y pasajeros con cochecitos de bebé.
En el interior disponen de aire acondicionado frío/calor, conexión WiFi gratuita, puertos USB para cargar dispositivos móviles y pantallas con información del recorrido y del servicio.
Además, incorporan sistemas de pago electrónico para agilizar el ascenso de pasajeros y reducir los tiempos de espera en las paradas.
Con estas características, el Trambús busca combinar la capacidad de un colectivo urbano con la tecnología de los sistemas eléctricos modernos para avanzar hacia un transporte público más eficiente, seguro y sustentable en la Ciudad de Buenos Aires.
Fuente: Medios
